Discursos del 31 de marzo de 2016

DISCURSO DE ORDEN PRONUNCIADO  POR LA DOCTORA  LIGIA ESTHER MOGOLLÓN, EN LA CATEDRAL DE SAN CRISTÓBAL, EL 31 DE MARZO DE 2016, CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL 455 ANIVERSARIO  DE LA CIUDAD DE SAN CRISTÓBAL.

EVOCACIÓN  Y REALIDAD DE SAN CRISTÓBAL



Estas  palabras conmemorativas de  los 455 años de San Cristóbal, no buscan exclusivamente detenerse en el panorama negativo que como ciudad venezolana, la caracteriza sin remedio en los tiempos que corren. La cruda realidad de nuestras ciudades la estamos viviendo todos cada día, con lo que somos testigos de ella en vivo y directo, condición que hace innecesaria mayor descripción.  Más bien, estas palabras, intentan ilustrar  cómo San Cristóbal -igual a como le sucede a muchas ciudades en el mundo-  a pesar de  todas las vicisitudes y tropiezos que pueda enfrentar, no muere sino que se transforma, sufre metamorfosis, y avanza o retrocede,  como resultado de sus  interrelaciones entre el tiempo, el espacio y  la gente que la habita, la goza y la padece.   

 

En la fecha aniversaria de los 455 años de San Cristóbal,  entonces, me gustaría evocar los rasgos y episodios predominantes en cada una de las etapas que  han definido su devenir. Lo haré, con las distancias del caso, tratando de seguir a  OrhanPamuk  en sus memorias: Estambul. Ciudad y recuerdos.  Pamuk  escribe este libro  sobre su ciudad natal, a través de los recuerdos que de ella habían escrito a su vez,  cuatro grandes escritores y poetas turcos.  Para argumentar la técnica usada en la que ha sido considerada por muchos, la mejor obra de este premio Nobel,  señala que lo que hace especial a una ciudad no es solo su topografía o  las apariencias concretas de edificios y su gente,  sino los recuerdos y evocaciones que diferentes  personas hacen de su pasado y su presente. Pamuk, al recorrer  a Estambul, la recuerda y la reconoce a  través de las calles por las cuales  se imagina que sus cuatro héroes la han recorrido, la han disfrutado  o rechazado. Las imágenes que él tiene de su infancia las mezcla con lo que sus cuatro  poetas han escrito de la  ciudad.

En el caso de San Cristóbal,  de forma análoga, una parte de su historia  la he recogido, la he leído,  de tantos escritores que de diferentes formas y estilos han dedicado sus esfuerzos a plasmar sus investigaciones, sus vivencias y  sus recuerdos de la ciudad;  y otra parte de su historia,  la de los episodios más recientes,  las  he recopilado de mis propios recuerdos e imágenes.
Las evocaciones he de clasificarlas según cuatro etapas de desarrollo de San Cristóbal, en la de la ciudad antigua, la de la ciudad mercantil o cafetalera,  la de la ciudad moderna y una evocación particular de la ciudadposmoderna, que más que evocación,  es la realidad, es una percepción colectiva de la ciudad contemporánea de San Cristóbal.

Evocación de la ciudad antigua.
La fundación y la conformación política  de San Cristóbal  y sus poblaciones circunvecinas  fue un proceso lento de más de trescientos años que  se dio a partir  de mediados del siglo  XVI hasta comienzos de la década de los setenta del siglo XIX.  La fundación de la villa de San Cristóbal el Lunes Santo 31 de marzo de 1561 por Juan Maldonado, inició el proceso de poblamiento de parte del territorio que después de cuatrocientos cincuenta y cinco años, alberga a numerosos centros  poblados que giran alrededor de San Cristóbal.  A pesar de las transformaciones cualitativas y cuantitativas que experimentó San Cristóbal en esos más de tres siglos,  de una  villa de paso cuya traza original   apenas ocupaba unas 6 manzanas y albergaba escasos 30 habitantes,  para  fines de la década de los setenta del siglo XIX  seguía  siendo todavía una población apacible y aldeana que si bien se había extendido físicamente en sus áreas aledañas a este sitio en que hoy nos encontramos, conservaba aún sus rasgos coloniales. Ni que decir de los pueblos circunvecinos. Esta característica espacial y demográfica bien la resume Ramón J Velásquez  cuando señala que todavía para la época “… el Táchira era comarca de pequeñas poblaciones y minúsculas aldeas de vida adormecida al amparo de las blancas iglesias: y sus moradores, bastante escasos, se concentraban en las zonas frías, las más sanas y las más aptas para los cultivos coloniales preferidos, el trigo y la papa”  (Velázquez en Rode, 1993, pp.15).

Evocación de la ciudad cafetalera.
El cultivo del café fue determinante en la conformación urbana de San Cristóbal  y de sus poblaciones vecinas. El proceso agroexportador consolidó definitivamente la red cafetalera tachirense y trajo cambios significativos no sólo en las esferas social, económica y cultural sino en la urbanística y arquitectónica, los cuales marcaron la transición de unas poblaciones de carácter provinciano y rural a otras mucho más urbanas y definitivamente, influidas por  costumbres y factores externos tanto nacionales como internacionales.
Hasta mediados del siglo XIX, esta plaza  de la fundación y sus alrededores, seguía siendo el núcleo más importante  de su estructura urbana, pero su reducida implantación, delimitada por profundas barrancas, iría a ser fundamental para que el “centro”  de la ciudad   y su plaza mayor  tuvieran que ser mudados a un sitio más adecuado en términos de una nueva centralidad que permitiera su crecimiento en diferentes direcciones.  Esa circunstancia se hizo realidad  en 1859 cuando el Cabildo dispuso la creación de una nueva plaza en el sitio denominado El Pantano  (hoy plaza Bolívar), nuevo centro urbano que se  consolida en 1874 con el inicio de la construcción del Mercado Cubierto (sitio donde hoy está ubicado el edificio Centro Cívico) y luego, alrededor de 1884,  con la construcción  de casas comerciales que a la vez funcionaban como bancos, tales  como la casa Breur Moller y la casa Steinvorth, entre otras.
A partir de la llegada al poder nacional de los tachirenses Cipriano Castro y   Juan Vicente Gómez,  se produce un “embellecimiento” de la ciudad que para 1900 contaba con sólo 6.000 habitantes.  Con el gobierno de Gómez se robustece la ciudad   mercantil burguesa  que se había iniciado a  finales del siglo XIX.  Es así como el crecimiento físico de la ciudad se caracterizó por la conformación de núcleos  urbanos específicos  alrededor de las plazas existentes. En  cuanto al núcleo de la fundación, en 1923 se construye este  templo principal (hoy  remodelado y con rango de catedral).  Con anterioridad, en 1915 se había inaugurado la Plaza 19 de Diciembre  –actual Plaza Urdaneta– que hasta 1936 fue sitio de actividades deportivas y durante las ferias de la ciudad, fue utilizada como plaza de toros.  El núcleo de la actual Plaza Bolívar mantenía su preponderancia como nuevo centro urbano   producto de la intensa y diversa actividad comercial entre las importantes firmas comerciales que allí se habían asentado.   El núcleo urbano de la Plaza Sucre inicia su  consolidación en el lapso 1915-1916  con la construcción de un conjunto de viviendas unifamiliares  para funcionarios estadales, familiares del presidente J. V. Gómez.  Posteriormente,  en 1922  se complementa su estructuración  con el inicio de la construcción del Palacio de Los Leones (inaugurado en 1931 como  la sede del gobierno municipal) y la  implantación de un  nuevo diseño para la  Plaza Sucre. El núcleo de la Plaza  José María Vargas  –antigua  Plaza San Pedro y que hoy se conoce como parque Ríos Reina–  se fortalece con la edificación del Hospital Vargas,  inaugurado en  1927.
De manera pues que para fines de la década de los treinta del siglo XX la ciudad mercantil sancristobalense era un centro urbano consolidado  conformado por la extensión de la   retícula hispánica  original y cuya población para 1936 había ascendido a un poco más de 21.000 habitantes.  No obstante,  la extensión de la ciudad no había superado,  por sus límites norte y sur, los linderos de las quebradas La Parada y la Bermeja, y por  el oeste apenas llegaba a la carrera 1. Por el este no había comenzado a urbanizarse lo que hoy es el sector de Barrio Obrero.

Evocación de la ciudad moderna.
Las primeras visitas que desde La Grita hice a San Cristóbal en compañía de mis mayores, las realicé entrando por el norte de la ciudad a través de una vía ancha y pavimentada, que no era otra sino la avenida Libertador. Llamaron poderosamente mi atención  las construcciones tipo quintas que con retiros en los frentes de cada edificación adornaban con vegetación esa ancha  y longitudinal vía de entrada a San Cristóbal. Sin yo saberlo todavía, estaba presenciando una nueva forma de vivir y de nuevos modelos urbanísticos para la aún ciudad tradicional de San Cristóbal,  que en otras latitudes ya estaban en  boga bajo el nombre de la  ciudad-jardín.  No obstante, lo que más cautivó mi atención fue una edificación alargada y  baja, con diferentes tiendas y un gran supermercado. Era el Centro Comercial Las Lomas. 
En otra visita familiar a la ciudad a fines de la década de los sesenta, nuestro amigo y pariente Juan Galeazzi Contreras  nos llevó en su carro particular, con  orgullo de hombre emprendedor,  a conocer nuevos lugares de la San Cristóbal que se había venido expandiendo. Recorrimos  una gran vía  recién pavimentada que conectaba la parte alta de la ciudad con los terrenos donde se construía la Plaza de Toros: era la avenida España, que en sus flancos estaba totalmente despoblada. También nos paseó  por la  zona alta de lo que ya se conocía como Barrio Obrero, más arriba de su  residencia en la carrera 21, para que  viéramos los nuevos conjuntos  de viviendas  y  la oferta de terrenos que se estaban haciendo en lo que hoy día son las  carreras 23, 24 y 25.
Posteriormente tuve la  oportunidad de conocer un nuevo conjunto  residencial, con abasto, kínder, teatro e iglesia llamado la Unidad Vecinal,  un poco alejado de lo que seguía siendo el centro vital de la ciudad.  Y  después, ya de una forma profesional, pude constatar que esas nuevas y anchas avenidas,  ese centro comercial, esas casas con retiros de frente, esa conformación de la Unidad Vecinal,   no eran otra cosa  que  los nuevos conceptos y la nueva estética del urbanismo del siglo XX, que definieron en buena medida, la representación universal de la ciudad moderna.
Los nuevos ingredientes  del modelo urbano que se estaban dando en San Cristóbal,   si bien eran diferentes al  de la ciudad tradicional (ese del centro con usos de todo tipo, con calles en cuadrícula y edificaciones pegadas una a la otra), contenía elementos urbanísticos y arquitectónicos que, dada su escala y contenidos funcionales, facilitaba, de alguna manera, la transición desde una forma de vida urbana en un casco tradicional a otra forma de vida “moderna”, alejada del centro y fundamentada en nuevas vialidades y en el uso del vehículo.  
Este  nuevo modelo  moderno de ciudad, que también incluyó los edificios altos multifamiliares, se continuó dando en San Cristóbal en las  décadas de los setenta y de los ochenta del siglo XX al punto de que cubrió todo el área urbana de San Cristóbal.  Sin embargo, era un crecimiento físico que todavía no se había extendido hacia otros municipios tachirenses. Aún  la expansión de la ciudad estaba contenida en sus límites urbanos naturales: por el norte, la quebrada Machirí, por el sur, la Chucurí, por el este la cota 1.150 y 1.200 y por el oeste el río Torbes.

La  realidad de la ciudad posmoderna.
La ciudad posmoderna de San Cristóbal me es muy difícil evocarla a la manera de las ciudades anteriores.  Mi relato actual parte de un estudio mucho más sistemático que, desafortunadamente, pone al descubierto  muy pocos elementos positivos.
La caracterización de la ciudad posmoderna de San Cristóbal,  que desde el punto de vista profesional y académico se asocia a un proceso conocido como metropolización, al igual que el que está sucediendo en la mayoría de las ciudades intermedias y grandes del mundo, alude a un desarrollo  intenso de  urbanización  y a una nueva forma de estudiar la ciudad  en la que es de vital importancia tomar en consideración lo móvil de lo urbano,  su dinámica y  sus flujos.  Lo  posmoderno  en la ciudad, entonces,  está asociado a lo metropolitano, a la unión de una ciudad con otra, a una ciudad conformada por varias entidades municipales y en donde  gravitan  diferentes tipos de población, que hacen muy compleja su definición demográfica y territorial. 
Es así como, a partir de finales de la  década de los ochenta del siglo pasado,  el crecimiento  físico de San Cristóbal  se torna polifacético y  complejo. En la práctica se caracteriza por un crecimiento disperso  en sectores  fuera del ámbito urbano municipal representado por el crecimiento de las poblaciones tradicionales, relativamente autónomas, que siempre han gravitado funcional, política  y socialmente alrededor de San Cristóbal  –como es el caso de Táriba, Palmira,  Cordero, Independencia,  Libertad, Rubio y Santa Ana, centros urbanos todos capitales de diferentes municipios­–.  Pero sobre todo,  se ha caracterizado por un  acelerado crecimiento físico y demográfico de otros  sectores aledaños que hasta poco antes no eran más que áreas rurales, como son los centros poblados de San Josecito (municipio Torbes), El Pueblito-El Valle–La Laja (municipio Independencia), Las Vegas de Táriba,Palo Gordo y San Rafael (municipio Cárdenas) ubicados en diferentes direcciones, en un radio de  entre 9 y  12   kilómetros con respecto al centro geográfico de San Cristóbal. 
Dentro de esta  nueva conformación urbana  y poblacional, San Cristóbal representa al núcleo más antiguo  y más importante, de  lo que vagamente se ha llamado desde la década de los setenta el área metropolitana o la zona  metropolitana  de San Cristóbal  y el de  mayor población, que en el censo de 2011 llegó a 263.765 habitantes. Es aquí  donde se han concentrado las funciones de más alta jerarquía urbana, donde  están los edificios considerados como monumentos (elementos urbanos y arquitectónicos  de mayor  valor simbólico) y por tanto,  el sitio  donde se  forma  la imagen de  la metrópoli. Según tal crecimiento, San Cristóbal  ya no es la ciudad compacta conformada a partir del núcleo fundacional que  se había venido extendiendo dentro del límite municipal urbano.  Sino que,  representando el núcleo principal de la ciudad en transición,  es también la suma de todas las áreas que han crecido física y demográficamente en ámbitos municipales que no corresponden a su área urbana tradicional pero que tienen una fuerte dependencia laboral y de servicios con ella.
Aparte de las fuertes interrelaciones funcionales, sociales y económicas que se establecen entre San Cristóbal y las poblaciones vecinas anteriormente mencionadas, la condición fronteriza del eje  de poblaciones venezolanas San Antonio-Ureña-Aguas Calientes, el cual está definitivamente conurbado al Área Metropolitana de Cúcuta,  introduce otras interrelaciones, expresadas en cotidianos e intensos flujos  transfronterizos, de personas, bienes y servicios, los cuales   añaden no pocos impactos directos al proceso de metropolización  de San Cristóbal.   El cierre de la frontera colombo-venezolana que  a partir de agosto del año pasado entró en vigencia y que obviamente ha paralizado en gran medida estas interacciones, es sólo un hecho coyuntural que de ninguna forma  contradice esta realidad. 

Así, que para  el análisis de la ciudad posmoderna de San  Cristóbal es condición indispensable tomar en cuenta no sólo la  dinámica  metropolitana propia, la nacional,  sino que hay que añadirle la fronteriza, que confirma las  históricas  interrelaciones sociales, económicas y culturales que desde los tiempos coloniales han existido entre San Cristóbal y Cúcuta. Al punto que, desde la óptica urbanística, las dos ciudades han llegado a ser centros metropolitanos, complementarios   y alternativos, que funcionan espontáneamente como  una metrópoli posmoderna  transfronteriza  de casi dos millones de habitantes, con todas las potencialidades y carencias que ello supone.
Consecuentemente, para  poder  tener la posibilidad de una  San Cristóbal sostenible en el tiempo, para ser capaz de solucionar los problemas que  la aquejan, hay que estar conscientes del  fenómeno de metropolización en desarrollo. Hay que entender el proceso de metamorfosis de la ciudad constituido por el cambio de una villa de paso  a una metrópoli de tamaño  intermedio. Pero sobre todo hay que tomar  en cuenta la  relevancia de los flujos y movimientos de personas, bienes y servicios que se producen en el extenso territorio metropolitano y transfronterizo, que  conllevan  cambios en su estructura  urbanística  y, especialmente,  en su morfología social.
Epílogo.
Hemos llegado a un punto  en el que nos conseguimos de frente con la realidad de la ciudad contemporánea o posmoderna de San Cristóbal. Pero consecuentemente con nuestro argumento, las ciudades avanzan o retroceden en el proceso incesante de su transcurrir.  Quiero creer que a través del esfuerzo mancomunado de todos, podemos tener una mejor ciudad, una promisoria metrópoli.  Me adhiero a las palabras que emocionadamente le expresó  Ramón J. Velázquez  en 1961, en un día como hoy, en el elogio a la ciudad cuatricentenaria: “Tú vas al porvenir. Los que hoy hablamos, habremos de caer, como cayeron los hombres ya pintados en mi cuento.  (…) Mas tú, señora, ciudad de San Cristóbal benemérita, llevarás como río en tus caudales el signo del amor con que te vemos y la brasa de fe que hoy te entregamos”.
 Y aquí cabe preguntarse la misma pregunta de todo cumpleaños: ¿cuál  es el regalo que hoy podemos obsequiar a  San Cristóbal? Básicamente creo que debe ser uno de firme propósito y de naturaleza colectiva.  Por tanto me permito aprovechar la oportuna presencia de muchos de ustedes que cumplen labores de gobierno,  regional o local, de los  profesionales de la arquitectura y del urbanismo,  y  de todos los ciudadanos aquí presentes,  para plantear un regalo-rescate sustancial que integre el aporte de toda la ciudadanía a través de una tarea consciente, ardua y colectiva. En esa dirección, acudo a las palabras del gran poeta Rimbaud para delinear el regalo: “Solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres”.
Señoras y señores: el camino está abierto para  actuar con decisión en la gran tarea de ese rescate, de modo que en un futuro más o menos próximo, podamos celebrar con legítimo regocijo, nuevos cumpleaños de esta  amada  y entrañable ciudad de San Cristóbal.


Muchas gracias.



MONSEÑOR RAÚL MÉNDEZ  MONCADA,

DECANO DE LA ACADEMIA DE HISTORIA DEL TACHIRAPRELADO ESCLARECIDO, HISTORIADOR, PROMOTOR SOCIALY CULTURAL, VISIONARIO, EGREGIO EDUCADOR.


               Elogio de júbilo pronunciado por el Profesor y Abogado, Roberto Esteban Avendaño en la Santa Iglesia Catedral de San Cristóbal, el día Jueves  31 de marzo de dos mil dieciséis, en el Solemne Tedeum, con motivo de la entrega del Emblema de Oro de la Ciudad de San Cristóbal en sus Cuatrocientos años de fundada al Ilustrísimo Mons. Raúl Méndez Moncada, Decano de la Academia de Historia del Táchira, Virtuoso y Honorable Ciudadano.
La Cámara Municipal de la Ciudad de San Cristóbal nos llena de un inmenso y profundo júbilo a los moradores de esta Comarca que arriba hoy a sus Cuatrocientos cincuenta y cinco años de fundada por  el Capitán Salmantino, Don Juan de  Maldonado de Ordoñez y Villaquirán un 31 de marzo del año de 1561, nos convoca  esta Ilustre Corporación Edilicia,  puesto que ha suscrito un Acuerdo que por la calidad y bondad de su principal signatario y de los vocablos en ese Acuerdo empleados, llama poderosa y gratamente la atención de todos los hijos de este“Valle de Santiago”.
            En nombre de la Institución que representamos los acá presentes, Academia de Historia del Táchira, agradecemos y nos congratulamos por el altísimo honor de escoger al Ilustrísimo, Mons. Dr. Raúl Méndez Moncada, Decano de nuestra IlustreCorporación Académica, Egregio y Eximio Sacerdote, al tributarle la honrosa presea delEmblema de Oro de nuestra Ciudad de San Cristóbal, hoy  en su cumpleaños número cuatrocientos cincuenta y cinco de fundación, 31 de marzo de dos mil dieciséis.
            Pláceme exponer ante ustedes la exactitud de las expresiones empleadas por el Concejo Municipal de San Cristóbal en el Acuerdo dictado en la Sala de Sesiones del presente mes de marzo del año en curso, por cuanto ellos constituyen el mayor elogio de un esclarecido Ciudadano y justifican el sentir unánime de un pueblo culto, inteligente, trabajador y aguerrido que aprecia y agradece la consagración de una vida existencial al servicio de la colectividad,totalmente identificado con el pensamiento de Séneca:“ El más digno destino de la vida es dedicarla al bien de todos”.

 I   UN SACERDOTE DIOCESANO A CARTA CABAL
            Representa para todos quienes le estimamos nuestra mayor y significativa admiración y complacencia, por cuanto tan Esclarecido Ciudadano es uno de nuestros mejores amigos en el cotidiano servicio de la vida, y así al enhebrar su elogio disfrutamos de la gloria, de la paz, del amor y el ejemplo edificante que Monseñor ofrenda a su Iglesia, Madre y Maestra fecunda en la creación de pueblos y naciones, de la cual Mons. Dr. Raúl Méndez Moncada ha sido y es su Ministro y Apóstol consagrado, obediente y fidelísimo y por cuya gracia adquirió su vida una trascendencia de excepción. Signo edificante de honorable, Augusto y Buen Pastor Diocesano quien en sus honrosos 75 años de vida sacerdotal ha conducido su indeleble Ministerio Pastoral en todas las comunidades en donde ha servido para la causa del Señor Jesús.
            Es Mons. Dr. Raúl Méndez Moncada poseedor de un glosario de virtudes y dotes. Para quienes le conocemos siempre le caracterizamos en la excelsitud de sus dotesen las que predomina su criterio reflexivo y sereno; imaginación viva, moderada por el recto juicio; entendimiento claro, fortalecido por el mucho conocer; sólida y excelente ilustración adquirida por la constante y meditada lectura de los más renombrados y  mejor calificados escritores en diferentes ramos de las artes y de las ciencias; acucioso y profundo en varias de estas, emprendedor infatigable, de vida austera y valiosos y rectos principios  morales hasta alcanzar la coordinada armonía propia del verdadero sabio. Sabiduría que alcanzara por su constante lectura de las obras sagradas y el ejemplo de los Patriarcas Bíblicos.
            El Ilustrísimo Mons. Dr. Raúl Méndez Moncada, nació en la montaña Tachirense,en el bello Valle Cordillerano del Cobre el 31 de Diciembre de 1917. Hijo de Don Joaquín Méndez y Doña Rosalinda Moncada de Méndez. Fue el cuarto hijo de un total de 10 hermanos, sus años de infancia y de escolaridad a nivel de la primaria los transcurre en esta hermosa población. A partir de sus escasos 11 años fue enviado a Mérida en donde ingresa como estudiante del Seminario Diocesano  de esta ciudad, era el año de 1929 cuando inicia sus estudios sacerdotales los cuales culmina en la ciudad de Caracas, recibiendo su ordenación Sacerdotal de manos del Excelentísimo Mons. Dr. Rafael Arias Blanco,  Segundo Obispo de la Diócesis de San Cristóbal en la Santa Iglesia Catedral de nuestra muy querida ciudad de San Cristóbal, el 5 de octubre de 1941.
            Su primer ejercicio sacerdotal lo cumple como Vicario en la Parroquia de La Ermita junto al Párroco Pbro. Eloy Contreras, Sacerdote culto y amante de las bellas artes,  de quien aprendió el buen gusto por las buenasobras de los escritores más renombrados, iniciándose en  el cultivo de  las buenas lecturas, según me lo expusiera en una oportunidad en que dialogáramos ampliamente en su casa de Barrio Obrero.
Es muy importante, en el marco de este acto jubilar, exponer que Monseñor Méndez Moncada es un sacerdote Diocesano a carta cabal porque a través de él y a través de los  Señores Obispos que han regentado la Diócesis de San Cristóbal, éstos le han acompañado en la obra de formar sacerdotes para Venezuela y muy especialmente en la Adoración al Santísimo Sacramento, devoción sacrosanta de la cual es Monseñor el pastor de almas que mayor tiempo ha dedicado en formar santos sacerdotes y divulgar la Devoción al amor de los amores, según  el Corazón de Cristo.

II APOSTOLADO PARROQUIAL DE MONSEÑOR RAÚL MENDEZ MONCADA.
             Su primer ejercicio como Párroco lo inicia en  la Iglesia Parroquial de San Juan Nepomuceno de Michelena, al sustituir en el cargo, al eximio y preclaro sacerdote, Pbro. José Lucio Becerra Pérez discípulo del Colegio-Seminario Sagrado Corazón de Jesús, que fundara en La Grita,  el Ilustre Levita. Mons. Dr. Jesús Manuel Jáuregui Moreno en 1884. Permanece  allí desde el año 1941,  desarrollando su apostolado sacerdotal  con gran mística y vocación de servicio, pues siempre  entendió la formación del sacerdocio como una forja de santidad. Y es en esta querida Parroquia de Michelena donde se inicia como el precursor y ejecutor de las obras materiales que requieren los templos sagrados consagrados al culto divino de Dios. En escasos cuatro años promueve y lleva a feliz término la construcción de buena parte de este hermoso joyel que es la Iglesia de Michelena. Con el aporte y la buena administraciónde los fondos que donara el Ejecutivo Nacional de aquel entonces inicia los trabajos que le dan cuerpo a la iglesia con la construcción  de las naves laterales y central del templo y el techo en madera de dichas naves, así, como de las  esbeltas y bellas columnas que le adornan. Deja a su sucesor, el muy querido y bien recordado Párroco, Pbro. Delfín Medina la conclusión del Presbiterio con su cúpula, las capillas laterales y el Bautisterio, así como la terminación del frontis que había dejado proyectado.
Michelena y sus gentes, significan para Monseñor Méndez, un inédito espacio y ejemplo de sus entrañables querencias de un amor puro hacia quienes siempre le recuerdan  con el mayor afecto y cariño.
Año de 1951, SU ESTANCIA EN LA GRITA, ATENAS DEL TACHIRA. Es un 13 de diciembre de 1951, día  de Santa Lucía, cuando arriba a La Grita, como el nuevo Párroco de la Parroquia del Espíritu Santo, sede de la milagrosa Imagen del Santo Cristo de Los Milagros. Todo un reto para Monseñor esta hermosa y extensa Parroquia. Estaba perfectamente consciente del trabajo a ejecutar y de la actuación encomiable de sus predecesores, entre estos el muy Ilustre Monseñor Dr. Jesús Manuel Jáuregui; el eximio Mons. luego, Arzobispo de Mérida, Monseñor Acacio Chacón Guerra; el egregio Mons. Juan Maximiliano Escalante y su más reciente Párroco a quien sustituirá, el distinguido Levita, Pbro. Eloy Contreras con quien ya había laborado acá en la Iglesia de La Ermita.
           Lo primero que se propone luego de analizar y estudiar las prioridades de tan inmensa Parroquia, es la construcción de una Capilla al Santo Cristo. Contrató al alarife  más renombrado y eficiente para entonces en el Táchira, que le había acompañado en los trabajos de la Iglesia de Michelena, Don Jesús Manrique. Contó con el apoyo de la comunidad jaureguina y de valiosos colaboradores como el Ing. Alberto Díaz González, constructor del puente sobre el Rio Chama, cuya familia era fiel devota al Santo Patrono, quienes de manera generosaaportaron íntegramente los costos del altar y del nicho de mármol donde reposa santa y majestuosamente nuestro Santo Cristo de La Grita. Súmanse a ello la construcción  total años más tarde de los techos de las naves centrales y laterales de esta Santa Iglesia, la reconstrucción de la Capilla de la Santísima Trinidad, antigua sede del Santo Cristo, la reconstrucción del Presbiterio con excepción de su Cúpula o Domo, la  elaboración de los medallones  que adornan las paredes centrales del Templo Parroquial, la ejecución de los pisos y el Arco Toral frente al Presbiterio y la construcción de la  capilla del Bautisterio bellamente decorada y la colocación del nuevo Altar Mayor totalmente hecho en mármol de Carrara que contratara en visita a dicha ciudad el año de 1960.
         Terminada dicha obra, inicia Monseñor de manera diligente y eficaz  dentro de los espacios de la comunidad jaureguina, concretamente en los barrios y sectores aledaños a la propia Ciudad de La Grita, la construcción de  las capillas de Nuestra Señora de Fátima, en el Barrio del mismo nombre,las capillas de las aldeas Santo Domingo, Llano Largo, reconstruye la Capilla de Pueblo Hondo y construye íntegramente la Capilla de Tadea,lugar este donde  uno de los frailes franciscanos del Convento Colonial de Santa Clara, en el año de 1610, ejecutara la Sagrada Imagen de nuestro Santo Cristo. También Mons. Incursiona en la ejecución de un  parque recreacional en la zona de  Las Porqueras, en Homenaje a uno de los eximios Obispos emeritenses, Mons. Juan Hilario Bossett, Además de reconstruir la Casa Hogar San José, para atender a los ancianos, motivo de su selecta predilección al igual que su preocupación por  la educación de los jóvenes. Sobre este particular Monseñor Méndez, restauró de manera muy apropiada el Colegio-Seminario Sagrado Corazón de Jesús, Colegio que a partir del  1º de enero de 1884, iniciara  sus clases bajo la conducción del Ilustre Monseñor Jesús Manuel Jáuregui. Moreno como Rector y el Dr. Francisco Guerrero como Vicerrector, además del muy ilustre letrado y jurista Dr. Emilio Constantino Guerrero. Este colegio formará e ilustrará los hombres más dignos y patriotas que hayan prestado los más grandes y eximios trabajos al servicio dela República.
Sobre este Colegio, nos reafirma, el destacado historiador, Dr. Carlos FeliceCardot que “el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús” en La Grita, más que cualquier otro instituto educacional, abrió el cauce intelectual, hizo despertar del letargo en que estaba sumida una región y alentó la fibra cultural de varios hombres”.
           
III LABOR DE HISTORIADOR EN MONSEÑOR RAÚL MENDEZ MONCADA.

            A partir de 1982 llega a la Parroquia de San Juan Bautista de La Ermita en San Cristóbal en ella permanece durante largos 26 años como párroco de esta. Es en esta etapa cuando Mons. Méndez se vincula de manera directa con la Academia de Historia del Táchira lo cual le permite desarrollar su labor de historiador que desde los años 50 había iniciado en La Grita como catedrático de la Historia de Venezuela y Universal en el Colegio Santa Rosa de Lima de esta ciudad. Sus primeros ensayos historiográficos tienen que ver con el estudio de nuestros próceres de la Independencia, así como de los próceres civiles o laicos, además de los estudios de las figuras más prominentes de la Iglesia Católica en el Táchira y Venezuela; producto de estas investigaciones cuando celebramos sus 90 años en el año 2007 la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses creada por el extinto Dr. Ramón J. Velázquez, y la Fundación Cultural Centro Lectura y Recreo Pbro. Br. Pedro María Morales G. de Lobatera, publicó el Volumen Nº 183 de tan emblemática colección, titulado “Paginas de Historia Civil y Eclesiástica de Venezuela”, cuya autoría corresponde a este meritorio Pastor, bajo la conducción de su actual Director, Dr. Ildefonso Méndez Salcedo. En esta obra prologada por el entonces cronista de la ciudad Dr. J.J. Villamizar Molina se recoge el espíritu de historiador de MONSEÑOR RAÚL MENDEZ  a través de siete grandes capítulos o secciones en donde nos habla en un total de 51 trabajos sobre el Libertador, las efemérides patrias, los pueblos y ciudades del Táchira, algunas efemérides del Táchira, figuras prominentes del Táchira y personalidades de la iglesia católica en Venezuela todo un contexto homogéneo donde se percibe su interés por estudiar, analizar y divulgar los hechos del pasado.
            Recientemente, el pasado año 2015, el Archivo Arquidiocesano de Mérida y la Academia de Historia del Táchira,  en su colección Fuentes para la Historia Eclesiástica de Venezuela Vol. Nº 23 los autores Dr. Ramón González Escorihuela y la Licda. Lucrecia Gómez Castañeda publicaron en homenaje de gratitud a Mons. Méndez la obra “SACERDOTE. Mons. Raúl Méndez Moncada Casi 100 años de Historia Viva”, edición de carácter literario y periodístico que nos permite documentarnos sobre la vida y obra de este ilustre hijo del Táchira, Decano de la Academia de Historia del Táchira. A estos autores, entrañables amigos de la Academia Tachirense y a los editores del Archivo Arquidiocesano de Mérida, Mons. Dr. Baltazar Enrique Porras Cardozo Arzobispo Emeritense y Dra. Ana Hilda Duque Directora del Archivo Arquidiocesano de Mérida, así como al distinguido amigo Licdo. José Ernesto Becerra G. y demás miembros de la Directiva de la Academia de Historia del Táchira, vayan mis mayores expresiones de agradecimiento por tan encomiable labor al servicio de una causa justa.
            Del mismo modo mi mejor expresión de gratitud y reconocimiento para el ilustre Pbro. Dr. Luis Gilberto Santander, expresidente de la Academia de Historia del Táchira por su mecenazgo al publicar en edición especial el discurso de incorporación transcrito por Mons. Raúl Méndez Moncada al recibirse como Dr. Honoris Causa en Educación por la Universidad Católica del Táchira el pasado mes de junio de 2010.
            Debo manifestarle a este selecto Auditorium concentrado en esta Santa Iglesia Catedral que tenemos una tarea pendiente tanto los hijos de La Grita,entre los que me cuento, como los de San Cristóbal y Michelena de honrar a tan eximio Sacerdote: la cual es, el abocarnos a la edición y publicación de un segundo libro que contenga los trabajos de investigación que a manera de conferencias, homilías y discursos, ha producido Mons. Raúl Méndez Moncada en los últimos años. Además solicitaré a la Ilustre Cámara Edilicia del Municipio San Cristóbal el declarar junto con la Academia de Historia del Táchira al año 2017 como Año Jubilar Centenario del nacimiento en honor a tan Ilustre Prelado.
A manera de Conclusión, hoy cuando Mons. Raúl Méndez Moncada bendecido por la voluntad y gracia de Dios creador del Universo se prepara para cumplir sus 100 años de vida útil, provechosa, ejemplar y dignificante por todos sus dotes y providencias podemos señalar que es “todo un símbolo de la Historia Regional del Táchira” según el decir del historiador tachirense Dr. Pascual Mora García quien concluye señalando:“Mons. Raúl Méndez Moncada es sin duda, el último representante de una elite intelectual que destacó a lo largo del siglo XX en la Iglesia Católica del Táchira. Quizás después de Mons. Dr. Carlos Sánchez Espejo.”
            Para este servidor, su amigo de toda una vida, Mons. Méndez se mantendrá por siempre como el “Primer Gran Decano de la Academia de Historia del Táchira por sus ejecutorias tanto morales,  materiales, como intelectuales y espirituales”.
            Gracias Señores por su atención. 



Mensaje del Dr. Felipe Guerrero el 08/14/2016

MENSAJE A LA ACADEMIA DE HISTORIA

En ocasión de la celebración de los cuatrocientos cincuenta y cinco años de la fundación de la capital Tachirense, en justiciero homenaje la Cámara Municipal de San Cristóbal decidió conferir el Emblema de Oro de la Ciudad a MONSEÑOR RAUL MÉNDEZ MONCADA.
El día Jueves  treinta y uno de marzo de dos mil dieciséis, en solemne ceremonia los buenos amigos Roberto Esteban Avendaño y Ligia Esther Mogollón, pronunciaron densos y sentidos discursos.
Dificultades personales me impidieron acompañar a la comunidad en ese justiciero homenaje.
Leí con detenimiento los textos que recogen el sentimiento generalizado de todos quienes somos discípulos de ese gran maestro que con vocación tempranera y siempre bien sentida ha ido alumbrando los caminos de la vida.
Al felicitar a  Ligia Esther Mogollón y Roberto Esteban Avendaño, he considerado prudente compartir la Carta que ALBERT CAMUS dirigió a su maestro luego de recibir el Premio Nobel


Albert Camus nació en la Argelia Francesa el 7 de Noviembre de 1913 y falleció en Francia el 4 de Enero de 1960.
Fue novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista  En 1957,  a la edad de 44 años, se le concedió el Premio Nobel de Literatura por «el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy»

Luego de recibir tan prestigioso galardón en 1957, Albert Camus sintió que, si debía dar gracias a alguien, era al señor Germain, que había sido su maestro en primaria, y le escribió una carta. Hay quien dice que fue la única carta de agradecimiento que escribió.



París, 19 de noviembre de 1957

Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted.
Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido.

Un abrazo con todas mis fuerzas,

Albert Camus



Frente a Monseñor Méndez Moncada podemos afirmar algo similar: «Sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto».

Sesión solemne del 5 de marzo de 2016

Sesión de incorporación del Dr. José Alberto Olivar y el Ing. Gerardo Suarez como Miembros Correspondientes de la Academia de Historia del Táchira
DESARROLLO

1
SECRETARIO
SE DA INICIO A ESTA SESIÓN SOLEMNE DE LA ACADEMIA DE HISTIORIA DEL TÁCHIRA
2
PRESIDENTE
BUENOS DIAS A TODOS LOS PRESENTES, SÍRVASE LEER EL ORDEN DEL DÍA
3
SECRETARIO
1.- HIMNO DE VENEZUELA INTERPRETADO POR LOS ASISTENTES
2.- PALABRAS DE APERTURA A CARGO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO
3.- LECTURA DEL INFORME DE LA COMISIÓN REVISORA DE LAS CREDENCIALES DE LOS MIEMBROS CORRESPONDIENTES DR. JOSE ALBERTO OLIVAR E INGENIERO GERARDO SUAREZ ESCALANTE A CARGO DE SU PRESIDENTE INDIVIDUO DE NUMERO LICENCIADO NERIO ENRIQUE LEAL CHACÓN
4.- LECTURA DEL DISCURSO DE INCORPORACIÓN “LAS REFORMAS EDUCATIVAS EMPRENDIDAS POR EL DR. RUBEN GONZALEZ 1922-1929, A CARGO DEL DR. JOSE ALBERTO OLIVAR
5.- CONTESTACIÓN AL DR. JOSÉ ALBERTO OLIVAR A CARGO DE LA INDIVIDUO DE NÚMERO DRA. LIGIA ESTHER MOGOLLÓN
6.- LECTURA DEL DISCURSO DE INCORPORACIÓN “HILDAMAR ESCALANTE, SEMBLANZA BIOGRÁFICA” A CARGO DEL INGENIERO GERARDO SUAREZ ESCALANTE
7.- CONTESTACIÓN AL INGENIERO SUAREZ A CARGO DEL INDIVIDUO DE NÚMERO DR. ROBERTO ESTEBAN AVENDAÑO
8.- TOMA DE JURAMENTO, ENTREGA DE CREDENCIAL E IMPOSICIÓN DE BOTÓN A CARGO DEL PRESIDENTE LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO, VICEPRESIDENTE PBRO. DR. LUIS GILBERTO SANTANDER RAMIREZ Y DECANO MONSEÑOR DR. RAUL MENDEZ MONCADA
9.- PALABRAS DE CLAUSURA POR EL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA
10.- HIMNO DEL ESTADO TÁCHIRA
4
PRESIDENTE
CIUDADANO SECRETARIO, PROCEDA CON EL DESARROLLO DEL ORDEN DEL DÍA PARA LA PRESENTE SESIÓN SOLEMNE
5
SECRETARIO
1.- HIMNO DE VENEZUELA INTERPRETADO POR LOS ASISTENTES
6
SECRETARIO
2.- PALABRAS DE APERTURA A CARGO DEL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO
7
PRESIDENTE
LECTURA
8
SECRETARIO
3.- LECTURA DEL INFORME DE LA COMISIÓN REVISORA DE LAS CREDENCIALES DE LOS MIEMBROS CORRESPONDIENTES DR. JOSE ALBERTO OLIVAR E INGENIERO GERARDO SUAREZ ESCALANTE A CARGO DE SU PRESIDENTE INDIVIDUO DE NUMERO LICENCIADO NERIO ENRIQUE LEAL CHACÓN
9
PDTE COMISION
LECTURA
10
SECRETARIO
4.- LECTURA DEL DISCURSO DE INCORPORACIÓN “LAS REFORMAS EDUCATIVAS EMPRENDIDAS POR EL DR. RUBEN GONZALEZ 1922-1929, A CARGO DEL DR. JOSE ALBERTO OLIVAR
11
PRESIDENTE
SE DESIGNA A LOS INDIVIDUOS DE NÚMERO   DR ILDEFONSO MENDEZ SALCEDO Y DR RAMON GONZALEZ ESCORIHUELA  PARA ACOMPAÑAR AL DR OLIVAR A LA TRIBUNA DE ORADORES
12
DR. OLIVAR
LECTURA
13
SECRETARIO
5.- CONTESTACIÓN AL DR. JOSÉ ALBERTO OLIVAR A CARGO DE LA INDIVIDUO DE NÚMERO DRA. LIGIA ESTHER MOGOLLÓN
14
DRA. MOGOLLÓN
LECTURA
15
SECRETARIO
6.- LECTURA DEL DISCURSO DE INCORPORACIÓN “HILDAMAR ESCALANTE, SEMBLANZA BIOGRÁFICA” A CARGO DEL INGENIERO GERARDO SUAREZ ESCALANTE

16
PRESIDENTE
SE DESIGNA A LOS INDIVIDUOS DE NÚMERO DRA YARIESA LUGO MARMIGNON Y LICDO. JOSE ANTONIO PULIDO  PARA ACOMPAÑAR AL ING. SUAREZ A LA TRIBUNA DE ORADORES
17
ING. SUAREZ
LECTURA
18
SECRETARIO
7.- CONTESTACIÓN AL INGENIERO SUAREZ A CARGO DEL INDIVIDUO DE NÚMERO DR. ROBERTO ESTEBAN AVENDAÑO
19
DR. AVENDAÑO
LECTURA
20
SECRETARIO
8.- TOMA DE JURAMENTO, ENTREGA DE CREDENCIAL E IMPOSICIÓN DE BOTÓN A CARGO DEL PRESIDENTE LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO, VICEPRESIDENTE PBRO. DR. LUIS GILBERTO SANTANDER RAMIREZ Y DECANO MONSEÑOR DR. RAUL MENDEZ MONCADA
21
PRESIDENTE
CIUDADANO SECRETARIO POR FAVOR DE LECTURA AL ARTÍCULO 3 DE LOS ESTATUTOS DE LA ACADEMIA DE HISTORIA DEL TÁCHIRA
22
SECRETARIO
Artículo 3.- La Academia de Historia del Táchira tiene por objetivos la conservación de la memoria histórica del Estado, la preservación de su legado cultural así como la promoción de la actividad creadora y de la investigación.
23
SECRETARIO
SE INVITA A LOS NUEVOS MIEMBROS CORRESPONDIENTES, AL PRESIDENTE, PRESIDENTE Y DECANO PASAR AL FRENTE DEL PRESIDIUM
24
PRESIDENTE
Juráis cumplir los deberes que, como Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Táchira, os imponen los Estatutos y Reglamentos de la Academia?
25
VICEPRESIDENTE
ENTREGA CREDENCIALES
26
DECANO
IMPONE BOTONES
27
SECRETARIO
9.- PALABRAS DE CLAUSURA POR EL PRESIDENTE DE LA ACADEMIA
28
PRESIDENTE
LECTURA
29
SECRETARIO
10.- HIMNO DEL ESTADO TÁCHIRA




PALABRAS DEL LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO EN LA SESIÓN SOLEMNE DEL SÁBADO 3 DE MARZO DE 2016 CON MOTIVO DE LA INCORPORACIÓN DE LOS MIEMBROS CORRESPONDIENTES DR. JOSE ALBERTO OLIVAR E INGENIERO GERARDO SUAREZ ESCALANTE
Ofrecemos nuestra bienvenida a los invitados especiales y a los asistentes a esta sesión Solemne y presentamos por supuesto el saludo a todos los miembros de la Academia de Historia del Táchira.
De acuerdo con la Real Academia, las primeras acepciones de Solemne indican un acto o ceremonia  que se celebra con pompa o formalismos extraordinarios, la primera,  y que se hace formalmente y acompañado de todos los requisitos necesarios por lo que tiene validez legal, la segunda. La de hoy es una Sesión Solemne de la Academia de Historia del Táchira reservadas por sus estatutos a la incorporación de Individuos de Número y Miembros correspondientes, y también a la sesión Aniversaria del 23 de mayo. Cumplimos pues con el significado de la expresión y con nuestra normativa
Es también, a pesar de la formalidad protocolar,  una ocasión alegre pues recibimos a dos nuevos hermanos en la Historia del Táchira. La Academia es también una fraternidad muy bien entendida, quienes estamos en ella sentimos un lazo de unión a la vez afectivo y respetuoso, por encima de diferencias que entendemos y aceptamos. Hoy crece nuestra familia, es pues una ocasión festiva.
Nuestra Institución no es estridente o escandalosa, todo lo contrario. Pero por esa discreción, los que no nos conocen podrían llegar a  pensar que estamos de capa caída, por supuesto no es así. Voy a aprovechar para leer parte de la misiva de nuestro Miembro Honorario Monseñor Doctor Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida quien nos dice, cito “…quiero unirme al júbilo de la Corporación por la vitalidad que se expresa en la incorporación de nuevos miembros, en las personas del Dr. Olivar y del buen amigo el Ing. Gerardo Suárez Escalante…”, fin de la cita. La expresión de Mons. Porras es compartida por nosotros, cada vez que recibimos un Miembro Honorario, un Miembro Cronista, un Individuo de Número o, como hoy, un Miembro Correspondiente, crecemos, vivimos, cumplimos con nuestros objetivos. 
En lo personal, conozco a los dos nuevos miembros correspondientes hace varios años. Al Dr. Olivar tuvimos el honor de acompañarlo aquí en el Táchira cuando rastreaba las raíces de Román Cárdenas, en un viaje que demostraba su acuciosidad en la investigación, en la búsqueda de las fuentes. Desde esa época se mantiene una amistad que me honra. Al Ing. Suárez también lo conozco desde hace varios años, primero por internet intercambiando viejas fotos y datos de los alumnos del Colegio de Mons. Jáuregui en La Grita, y después de conocerlo personalmente en uno de sus frecuentes viajes a su tierra, hemos tenido largos intercambios de datos genealógicos de El Cobre y Michelena, que se esconden desde siglos atrás y que tienen algunas raíces comunes en el Bailadores de los siglos 16 y 17. También es una amistad honrosa. En ambos casos han existido mutuos apoyos en la investigación y divulgación histórica. Después de esos primeros acercamientos a la Academia, la amistad ha unido a los nuevos miembros correspondientes con otros individuos de número de la Academia. Recibimos con gran satisfacción la incorporación del Dr. José Alberto Olivar y del Ingeniero Gerardo Suarez Escalante. Escucharemos de ellos el resumen de dos investigaciones que dan luces no solo sobre dos tachirenses excepcionales, poco o nada conocidos para la mayoría, sino también sobre la época que les tocó vivir.
Concluyo estás palabras de apertura con 2 agradecimientos: uno al Ingeniero Luis Fernando Moreno Arias su colaboración con la Academia y los académicos. Aunque no hace alarde de ello, ha apoyado a diferentes académicos en emprendimientos históricos propios y a la Academia como tal, especialmente para que el acto de hoy pueda realizarse. Y el otro a los estudiantes de la UCAT que nos acompañan y que son el núcleo que conformará el Centro de Historia de la UCAT “Dr. Ramón J. Velasquez”


A todos gracias por su presencia en esta Sesión Solemne de la Academia de Historia del Táchira.



Discurso de incorporación como Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Táchira

Dr. José Alberto Olivar Pérez

Lic. José Ernesto Becerra Golindano
Director de la Academia de Historia del Táchira
Distinguidos Individuos de Número
Señores Miembros Correspondientes
Invitados especiales
Señoras y Señores
Permítaseme en primera instancia, invocar el nombre de Dios nuestro Señor y a la divina Virgen de la Consolación, patrona del Táchira,para darle las gracias por reunirnos en tan solemne acto.
En segundo lugar, manifestar mi sincero agradecimiento por la gentileza de haberme designado miembro correspondiente de esta augusta corporación académica. El honor que recibo en esta ocasión me compromete como profesional, pero mucho más como ser humano ante la inmensa bondad de sus integrantes.
Contadas han sido las ocasiones en que he tenido la oportunidad de viajar a esta hermosa, cálida y maltratada tierra. La primera vez, lo hice para seguirle la pista a los orígenes familiares de un personaje que centró mi atención durante varios meses, me refiero a Román Cárdenas el célebre ministro de Obras Públicas y Hacienda del general Gómez. La segunda experiencia la tuve justamente aquí en este recinto cuando acudí gustoso a la toma de posesión de la junta directiva de esta Academia, que entraba a presidir por vez primera don José Ernesto Becerra para el bienio2010-2012.
Heme aquí entre vosotros nuevamente para cumplir con el honroso requisito de dirigir este modesto discurso que versará sobre las REFORMAS EDUCATIVAS EMPRENDIDAS POR EL DOCTOR RUBEN GONZÁLEZ, durante su gestión como Ministro de Instrucción Pública entre 1922 y 1929.
Aprovecho para hacer la siguiente digresión, antes de dedicarme al oficio de la Historia, mi primera formación transcurrió en una Escuela Técnica que lleva por epónimo este hombre del Táchira. Nunca surcó por mi mente, entonces adolescente, que algún día me correspondería hablar sobre aquella figura de la que probablemente la mayoría de mis condiscípulos y tal vez profesores desconocían por completo.
Como pueden apreciar, hoy no vengo a hablarles de caminos y carreteras, mi línea madre de investigación. Sea propicia esta oportunidad que me brinda la parábola de mi andar académico para compartir con tan selecta y exigente audiencia este trabajo que forma parte de otra de mis inquietudes como historiador y docente: la historia de la educación en Venezuela. Veamos.
Rubén González  Cárdenas nacido en San Pedro de Capacho el 14 de marzo de 1875, era descendiente por ambas ramas familiares de los primeros fundadores de pueblos en esta parte de los Andes y su confluencia con el resto de la cordillera más allá de nuestras fronteras.Tuvo el privilegio de tener entre sus maestros a Monseñor Jáuregui Moreno en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús de la Grita, lo que lo hizo formar parte de la generación hombres que más tarde se echarían a cuestas la ruda tarea de dar forma definitiva al Estado venezolano tal como lo conocimos hasta hace unas décadas.
Estudioso por naturaleza,  con un apetito voraz por el conocimiento,cursa estudios de Derecho en Mérida y regresa con título en mano a su Táchira natal. Participa en la agitada política doméstica, funge como Secretario General del presidente estadal don Celestino Castro. Y en tal calidad anima la realización de varias  obras públicas, algunas de ellas en  San Cristóbal y de modo especial en la tierra que lo vio nacer: Capacho.
Los registros de la época dan cuenta que con motivo a la conmemoración del onomástico del general Cipriano Castro el 12 de octubre de 1903, fue organizada una gran celebración. Para la fecha, las viejas rencillas entre los vecinos de los municipios Independencia y Libertad se habían transado con la creación en 1901 del Distrito Castro, que vino a unificarlos.
Sin embargo, los súbitos giros de la política no le fueron extraños. Marcha al exilio del que se repatriará en 1917, gracias a las gestiones de su pariente Román Cárdenas quien para entonces gozaba de la venía del general Gómez.
De manera que el Doctor Rubén González, inicia una nueva fase de su agitada vida pública, primero como Consultor Jurídico del Ministerio de Hacienda, luego como Diputado del Táchira al Congreso Nacional.
Allí queda reflejada su primera participación en la confección del nuevo armazón jurídico que regirá al país durante buena parte del siglo XX. Tuvo participación directa en la redacción de las reformas de hacienda promovidas por el ministro Cárdenas y le correspondió defender su contenido en las instancias justisdicionales donde le tocó actuar.
Llamado a ocupar la cartera de Instrucción Pública en septiembre de 1922, por motivo del fallecimiento de su titular el doctor José Ladislao Andara, el nuevo ministro no dudó en abocarse a las delicadas labores que se le encomendaba.

El contexto de las reformas
Estudiosos de la evolución histórica de la educación venezolana, como es el caso de Fernández Heres (2009) sostuvo que las reformas educativas llevadas a cabo bajo el régimen gomecista, estuvieron enmarcadas bajo el signo de la secularización docente y la liquidación del monopolio estatal en la enseñanza. Este hecho venía perfilándose gracias al influjo del positivismo, cuyo impacto en el escenario político e intelectual venezolano comenzó hacerse sentir desde mediados del decimonono hasta alcanzar su cenit en el primer tercio del siglo XX.
La prestancia que llegaron a adquirir en el ámbito político varias figuras intelectuales,  todos ellos imbuidos en la necesidad de procurar soluciones objetivas a los problemas de su presente, hizo de estos los motores de un conjunto de reformas que estimaban impostergables.
Mudarra (1978) señala que el impulso renovador de la instrucción pública de aquellos años, representó un ciclo de codificación en materia docente que buscaba en principio corregir las fallas y deficiencias acumuladas tras casi medio siglo de haberse dictado el célebre decreto instrucción pública gratuita y obligatoria de 1870.
Sin embargo, aquel interés por hacer de la educación una de las grandes prioridades del gomecismo en sus primeros años, fue más aparente que real. Así lo apuntan Portillo y Bustamante (1999) quienes afirman que sobre la base de los resultados verdaderamente tangibles en el tiempo, puede apreciarse que el régimen utilizó la educación como parte de una estrategia de legitimación cuyos preceptos no fueron más allá del ámbito discursivo.
No obstante, frente a los juicios generalmente refractarios cuando se alude a algunos aspectos del gomecismo, Carvajal (2010) difiere destacando que durante el período se implantó, al menos en la letra, un “sistema escolar moderno en el país” acorde a los preceptos ideológicos de la época y al proceso de afirmación de las funciones centralizadoras del Estado. Para el autor, si hubo coherencia en la acción gubernamental a lo largo de veintisiete años de dictadura, todos los ministros, entre ellos los encargados de dirigir el ramo de la instrucción pública abrevaban de las fuentes del positivismo y coincidían en hacer efectivo un orden político estable bajo la férrea conducción de un “gendarme necesario”.
No hay duda que el ascenso del general Gómez al solio presidencial en 1908, ofreció la oportunidad a quienes profesaban el credo positivista de tratar de guiar el rumbo político del país por la senda evolucionista hasta alcanzar un estado de armonía del todo social. Así los males heredados por la errática forma de pensar y actuar en el pasado se presumía serían subsanados gracias a la aplicación de la ciencia y sus métodos.
Era visto que la reforma escolar noocultaba el carácter ideológico subyacente, destinado a producir un cambio en la mentalidad de los individuos y a establecer nuevos principios para definir al Estado frente a la sociedad. Con ello se pretendía legitimar un conjunto de valores y procedimientos que justificaran a fin de cuentas un régimen político autoritario capaz de imponer el orden y el progreso.
De tal manera que la instauración de un pensamiento científico y técnico de signo positivista en el campo de la educación comenzó a imponerse por encima de viejas concepciones filosóficas arraigadas más en la condición espiritual del hombre que en el análisis de sus condiciones materiales.
La necesidad de una reforma escolar en Venezuela estaba en el tapete desde finales del siglo XIX. En el lapso que media entre 1911 y 1916, se puso en práctica varias iniciativas que finalmente quedaron refrendadas en los Códigos de Instrucción Pública. Uno de los aspectos medulares de aquellas reformas, estuvo centrado en la sustitución de las escuelas de un solo maestro por las escuelas graduadas de seis y cuatro grados con sus respectivos maestros de acuerdo a la dimensión de la población escolar a ser atendida. También se introdujo la novedad de implantar en el país programas de estudio que establecían pautas metodológicas y de contenido a seguir por los maestros para impartir sus clases.
No obstante, desde el punto de vista doctrinal la reforma más trascendente hasta la fechafue la de 1914. El sustrato de aquella consistió en transferir a los particulares y en menor medida a los estados y municipios  la responsabilidad de costear los servicios educativos, reservando para el Estado la potestad sólo de examinar la competencia de los aspirantes a títulos y certificados de suficiencia.
Para la época, la participación privada, sobre todo la eclesiástica, abarcaba casi 50% del quehacer educativo predominando en la educación secundaria (Carvajal, 2010: 107). Con el nuevo Régimen de Instrucción Nacional, el Estado delimitaba claramente sus funciones prioritarias y dejaba la enseñanza al arbitrio de la sociedad, libre de trabas, fuera de las que impusiese el orden público y las buenas costumbres.
Sin duda se trataba del triunfo de uno de los supremos valores del liberalismo clásico: la libertad individual, y esta se manifestaría por medio del espíritu de empresa que debiera reinar en una sociedad ávida de progreso y felicidad social.
Pese a estas aparentes intenciones, podemos deducir que la iniciativa reformadoraen materia educacional formó parte de las pautas establecidas por el gobierno gomecista en sus inicios a objeto de legitimar su estada en el poder. Así pues, la pregonada a los cuatro vientos libertad de enseñanza, más que un ortodoxo apego al evangelio liberal, constituyó una de las medidas impuestas para minimizar los efectos económicos de la Gran Guerra en Europa, de manera de preservar a toda costa la estabilidad económica y política del régimen.
Libertad de enseñanza vs Control estatal
Para el momento en que el doctor Rubén González se hace cargo del Ministerio del Instrucción Pública, el 5 de septiembre de 1922, en todo el territorio nacional, apenas existían 910 escuelas primarias, de las cuales 92 funcionaban en estado Táchira (Memoria del Ministerio de Instrucción Pública 1923: 132). Las más de las veces aquellos establecimientos resultaban inadecuados para el cumplimiento de sus funciones, dada la carencia de útiles y mobiliario. No se disponía de una estadística confiable en cuanto al total de infantes matriculados y mucho menos del número de analfabetos adultos y niños.
La iniciativa reformadora de los primeros años del gomecismo pareció llegar a su fin. En el lapso que media entre 1915 y 1921 es muy poco lo que instrumentó en el ámbito educativo, salvo el establecimiento con carácter de obligatoriedad de la enseñanza de la Educación Física y del idioma inglés en las escuelas primarias.
Sin embargo, se evidenciaron algunos excesos y omisiones producto de la aplicación de la absolutalibertad de enseñanza. Fernández Heres (1994) señala que tras siete años de vigencia, reinaba en el gobierno una opinión poco favorable, puesto que había “creado serios trastornos en la disciplina académica  de la población estudiantil” (p. 520) por la forma errónea como se entendió la aludida libertad de enseñanza.
Por su parte, Mudarra (1978) indica que la legislación promovida por el ministro Guevara Rojas se vio entorpecida por las condiciones del medio venezolano muy apegado a la “rutina y el papeleo intrascendente”, ajeno por demás a los progresos que inspiraron tales reformas.
Más allá de las posturas a favor o en contra de las reformas de Guevara Rojas, es claro que el nuevo ministro Rubén González era de la idea de efectuar los correctivos de rigor para evitar que tal libertad siguiese siendo un “principio mal definido y peor interpretado”, hecho que degeneró en un total libertinaje. Así lo dejó refrendado,González (citado por Fernández Heres, 1981) en la memoria ministerial que presentó al Congreso de la República en 1924:

Se  impone, pues, una reforma de la legislación de instrucción pública. El régimen actual (…) encierra también muchas disposiciones exóticas que no están de acuerdo con nuestro medio y circunstancias y es lógico y prudente desechar éstas para establecer otras más adecuadas prácticas (…) Tales reformas deben inspirarse en las observaciones obtenidas por la práctica en la aplicación de las leyes y en los datos de la experiencia (…) La reforma de una legislación no puede ser nunca una obra improvisada, sino el resultado de un estudio práctico y detenido que dé el perfecto conocimiento de causa en la materia (p. 943).

Sin pérdida de tiempo, durante su primer año de gestión ministerial, Rubén González, hace aprobar una reforma a la Ley de Certificados y Títulos Oficiales otorgados en Instrucción Primaria y Secundaria, con la que buscaba hacer más riguroso el control del Estado sobre las actividades de inspección y examen de la función educativa, de manera particular, la impartida en los planteles privados.
La precitada reforma, constituyó en opinión Luque (2010) toda una “contrarreforma” a lo anterior puesto en práctica, dado que significó colocar en tela de juicio el proceso docente llevado a cabo en los planteles particulares. En adelante, los estudiantes debían antes de someterse a la comprobación final de conocimientos por parte de Tribunales Examinadores, obtener una certificación de estudios que diese fe de su asistencia regular a clases para adquirir la debida preparación escolar.
Con ello se pretendía rescatar la efectividad de los estudios previos bajo la guía didáctica de los maestros. Para el momento, imperaba un régimen de estudios libres que en la práctica había minimizado el papel docente en los planteles de instrucción secundaria y las Escuelas Independientes fundadas tras el cierre de la Universidad Central de Venezuela en 1912.
González (1975) describe aquella peculiar situación: “Como nadie tenía que comprobar que había estudiado, ni que había seguido determinados cursos, sino que solamente tenía que ser aprobado en los exámenes hubo abogados que se graduaron en dieciocho meses, y estudiantes de Secundaria que lograron sus Certificados de Suficiencia en tiempo menor” (p. 96).
No hay duda que la experiencia de estudios recibida por Guevara Rojas durante su prolongada estancia como becario en  Europa entre 1901 y 1912, influyó notablemente en las reformas preconizadas por éste siendo Ministro de Instrucción Pública. Ahora bien, Rubén González formado a la usanza tradicional, era un convencido de la estricta rigurosidad que debe mediar la formacióncolegial y profesional, y en esto, el rol del maestro no admitía discusión.
A tal efecto, señaló el ministro González (citado por Fernández Heres, 1981) que: “La  nueva Ley [de Certificados y Títulos Oficiales] permite que la labor docente se desarrolle de modo más regular y más eficaz al establecer, de una vez, la sujeción natural del discípulo al maestro y la responsabilidad de este ante los resultados de la enseñanza que está obligado a dar en cátedras y de la cual juzgan los cuerpos examinadores” (p. 944).
De manera que con esta primera gran reforma legal, Rubén González corrobora la idea de la centralización del poder no solo en el ámbito político y militar, sino la capacidad de consolidar una institucionalidad que fundamente su relación con la sociedad por medio de la satisfacción de las principales necesidades de la población.
El fortalecimiento del Estado ya había comenzado con la derrota del caudillaje disgregador en 1903, la consiguiente creación de un “efectivo Ejército Nacional”, la reforma de la Hacienda Pública y la construcción de una red troncal de carreteras que integrara el territorio nacional. Rubén González, concibió, un tipo de Estado Docente, no desde el punto de vista de unaamplia cobertura escolar, menos aún bajo el sesgo elitesco que caracterizaba la educación de la época,sino a partir de la interpretación del derecho constitucional y el derecho administrativo.
González volvió a refundir la función docente y la función examinadora bajo el control estatal que en su opinión no debieron desligarse, puesto que ambas constituyen un solo mecanismo de irreductible valor pedagógico que prueba “la eficacia de la primera y la efectividad de la segunda”.
De acuerdo con este criterio, al Estado, por intermedio del Ministerio de Instrucción Pública, le correspondía la obligación irrenunciable de velar tanto en las instituciones oficiales como particulares el cumplimiento de los programas, métodos y horarios establecidos en la normativa legal y reglamentaria para la obtención de un certificado o título oficial.
En cuanto al principio de libertad de enseñanza, el ministro González (citado por Fernández Heres, 1981)fue categórico al expresar que:
La libertad de enseñanza, por otra parte, tampoco puede ser absoluta, como no lo puede ser ninguna de las libertades, pues es principio de Derecho Constitucional que toda libertad está limitada por las leyes que establecen y reglamentan las condiciones para su ejercicio, dictadas por el Estado en resguardo de los intereses que representa. Ninguna de las libertades puede ejercerse de un modo anárquico, porque todas tienen como valla o límite los principios fundamentales del orden público y social (p. 1004).

Aquí se pone de manifiesto la ansiada búsqueda y conservación del orden,  signo característico del pensamiento positivista que permeó la intelligentsia del régimen. Rubén González apostó desde el ámbito de la educación encarrilar las tendencias díscolas de un segmento importante de la población que ahora sí debía cumplir por las buenas o por las malas la instauración definitiva de la paz política.
La armazón de la reforma quedó completa en 1924, al ser aprobada por las Cámaras legislativas las cuatro grandes leyes que guiarían el hecho educativo venezolano por espacio de dieciséis años de vigencia. Tales instrumentos jurídicos fueron: Ley Orgánica de la Instrucción, Ley Instrucción Primaria, Secundaria y Normal, Ley de Instrucción Superior y Especial y Ley de Exámenes y Certificados y Títulos Oficiales.
Destacan entre los cambios introducidos, la organización del calendario escolar que en adelante iniciaría el 16 de septiembre de cada año y finalizaría en el mes de julio siguiente. También se estableció la obligatoriedad de que la enseñanza de materias vinculadas con la nacionalidad, léase geografía e historia de Venezuela y América, instrucción cívica y cantos escolares, correspondería exclusivamente a profesores venezolanos.


A manera de conclusión
Las reformas educativas de Rubén González, formó parte del entramado de cambios institucionales puestos en prácticas para consolidar la autoridad central del general Juan Vicente Gómez, léase el Estado gomecista,  desde 1908. Si bien los resultados cuantitativos en materia de Educación durante sus veintisiete años de dominio absoluto, fueron inicuos, no es menos cierto que de esta época data gran parte de la estructura nacional que en sus aspectos fundamentales, aún rige el sistema educativo venezolano.
La uniformidad de los programas, el calendario escolar, la supervisión de los planteles públicos y privados, la unificación de las funciones docente y examinadora, la venezolanización de la enseñanza de materias relacionadas con la historia y la geografía, el respeto a la libertad religiosa en las escuelas, entre otros, están plenamente vigentes  con sus fortalezas y debilidades.
Fue el doctor Rubén González un hombre de Estado, un hombre fiel a sus convicciones que equivocado o no, estimó propicia la oportunidad de su paso por el Ministerio de Instrucción Pública para corregir lo que había que corregir, disciplinar lo que había que disciplinar y fortalecer como nunca la autoridad y funciones del Estado en ámbitos que hasta entonces le resultaban ajenos.


Palabras de bienvenida al Dr. José Alberto Olivar como Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Táchira.

Distinguidos  colegas  Individuos de Número
Señores Miembros Correspondientes
Invitados especiales
Señoras y Señores

La Academia de Historia del Táchira se siente complacida  por la incorporación  de José Alberto Olivar como miembro correspondiente de esta corporación.  El  hecho de que la Academia me encomendara  para darle la bienvenida  al doctor Olivar, circunstancia que me honra,  tiene que ver con el mutuo interés por el tema principal de investigación que ha venido desarrollando  nuestro nuevo académico: los eventos  históricos, políticos  y urbanísticos que determinaron la creación  de la red de  transporte  terrestre que a partir de los inicios del  siglo XX  facilitaron los flujos comerciales entre pueblos y ciudades  y contribuyeron  a consolidar la integración política del territorio venezolano. 

Hoy tenemos como miembro correspondiente a un joven historiador nacido en Caracas   a mediados de la década del setenta  del siglo  pasado,  por lo que con sus escasas 4 décadas  de edad y su ya dilatada vida profesional  nos anticipa un prometedor y prolífico futuro académico e intelectual.

En el  año 2000   José Alberto Olivar egresa como  profesor de Geografía e Historiade la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. En el 2004  se gradúa como Magíster  Scientiarum en Historia de Venezuela Republicana de la Universidad Central de Venezuela y en  el 2011  obtiene el título de  Doctor en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello, mención Summa Cum Laude.
Se desempeñó   durante diferentes períodos  desde   2006 a2010 como profesor en la Escuela de Educación, Facultad de Humanidades y Educación  de la UCAB y como profesor en la Maestría en Historia de Venezuela  también de la UCAB. En la actualidad se desempeña  como  profesor agregado  en la Universidad Simón dictando la cátedra Venezuela ante el siglo XXI.

En general, la obra escrita del profesor Olivar   ha girado, repito,  en torno a  la línea maestra  de investigación  sobre el papel de las infraestructuras viales   y los medios de transporte como generadores de redes urbanas  que han incidido determinantemente en la estructura económica venezolana,a la vez que ha incursionado en los estudios biográficos de algunos de los artífices de la construcción de esas vialidades.

En  2004  se publica  su primer libro Caminos y Carreteras en Venezuela: construcción de la carretera del este Caracas-Guatire.En este texto aborda específicamente las singularidades del espacio geoeconómico del eje  Guarenas - Guatire durante parte del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX como centro productor de caña de azúcar y sus vínculos comerciales con Caracas, lo que conllevó a la apertura de la carretera  del este que posteriormente vincularía a Caracas con el oriente venezolano.
En el 2008, 2009 y 2011 salen publicados  sus tres obras de la  colección Biblioteca Biográfica Venezolana  que auspician  la Fundación Bancaribe y  el diario  El Nacional. Ellas son las biografías de  Jesús Muñoz Tébar,  la del  tachirense Román Cárdenas y la de  Pedro Gual, respectivamente.En la de  Muñoz Tébar y en la biografía de Cárdenas  pone en evidencia  la contribución de estos dos personajes,  de profesión ingenieros,  nacidos alrededor de la segunda mitad del siglo XIX,  como ministros  de obras públicas y de  hacienda en los gobiernos de Guzmán Blanco,  Cipriano Castro y  Juan Vicente Gómez.  En cada obra,  dentro de las propias circunstancias políticas y particulares de los personajes biografiados, destaca la importante labor que realizaron como constructores de obra pública, sobre todo de vías,  que de  diferentes maneras comunicaron espacios económicos  de la geografía venezolana  y contribuyeron a la modernización del país. 

En  2013 el doctor Olivar  gana  el Premio de Historia  Rafael María Baralt que  auspician la Academia Nacional de la Historia  y la Fundación Bancaribe para la Ciencia y la Cultura.  Este meritorio premio, que lleva el nombre de uno de los más influyentes escritores e historiadores venezolanos se otorga como un reconocimiento y un estímulo al talento y a la voluntad creadora  de las nuevas generaciones de investigadores  consagrados al estudio y difusión de la historia de Venezuela. El premio lo ganó el profesor Olivar con la tesis doctoral Automovilismo, vialidad y modernización. Una aproximación a la historia  de las vías de comunicación en Venezuela durante la primera mitad del siglo XX  y que fue publicada en agosto de 2014 bajo el formato de un libro. En este texto continúa con su línea de investigación sobre las infraestructuras viales construidas y/o proyectadas hasta finales de la década de los cincuenta, en las postrimerías del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. En él destaca los nuevos patrones de consumo que determinaron nuevos hábitos y costumbres en la sociedad venezolana al producirse la transición de un modelo de economía agropecuaria en decadencia a un modelo  petrolero.   El automóvil se revela como un nuevo producto que desplaza a  los tradicionales medios de transporte e influye en la necesidad de expandir las vías de comunicación terrestre por parte del estado. En consecuencia, el texto analiza  el Plan Preliminar de Vialidad de 1947 que cumplió un papel importante en la planificación de las vialidades y el futuro del espacio económico venezolano. Detalla el papel de grandes obras de  vialidad como la autopista Caracas-La Guaira,  la carretera Panamericana y los estudios iniciales del Puente sobre el Lago de Maracaibo (construido posteriormente e inaugurado en 1962) como importantes interconexiones que  definieron zonas de influencia económica a la largo y ancho del territorio nacional. 

El tema del notable discurso que el doctor Olivar acaba  de leer sobre las reformas educativas emprendidas por el tachirense doctor Rubén González, durante su gestión como Ministro de Instrucción Pública entre 1922 y 1929,  dan cuenta  de un nuevo interés en el tema de sus investigaciones: el de la historia de la educación en Venezuela, que como él mismo nos  acaba de señalar, forma  parte de otra de sus inquietudes como historiador y docente.  Su juventud y entusiasmo investigativo auguran excelentes resultados  en este nuevo campo que seguro estamos será tan productivo como  el  de los caminos y carreteras venezolanas.

No quiero terminar estas palabras de bienvenida al doctor Olivar, sin  expresarle nuestro profundo interés en continuar conociendo de sus investigaciones  en infraestructuras viales.  En tal sentido, hago mías las palabras que el doctor Ramón J. Velásquez le dedica en el párrafo final del prólogo a su libro Automovilismo, vialidad y modernización: “Esperamos ahora la ambiciosa y necesaria obra que el autor ha anunciado sobre la historia  de las carreteras venezolanas de la última parte del siglo XX, cuya primera cuenta estamos leyendo”. Agrego que esa  anunciada investigación es fundamental para poder ir dilucidando salidas a la actual crisis nacional de infraestructuras viales y de transporte de bienes y personas.  Por si fuera poco, en los días que corren, los tachirenses nos debatimos en la paradoja de haber alcanzado en los ya remotos años del período agroexportador de la ciudad cafetalera tachirense una de las redes funcionales urbanas más importantes que haya tenido el país en época alguna, en contraposición al calamitoso estado de la vialidad actual, que, de no ser atendido de manera oportuna e idónea,  prefigura, lamentablemente,  su colapso funcional.

Doctor José Alberto Olivar: la Academia de Historia del Táchira lo recibe hoy como miembro correspondiente con el orgullo de contar entre sus filas con  un joven y prometedor historiador que sin duda le aportará  muchos frutos a esta organización como resultado de su labor intelectual e investigativa,  y al recibirlo  me hago intérprete  del sentimiento jubiloso que anima a esta casa y a sus integrantes.

Señores.
  
Dra. Ligia Esther Mogollón. 

San Cristóbal 5 de marzo de 2016.


HILDAMAR ESCALANTE
Semblanza Biográfica
Ing. Gerardo Suárez Escalante

Estimados amigos, en la convocatoria que nos reúne el día de hoy se encuentran presentes muchos de los valores tachirenses y amigos que tanto admiramos, a quienes les doy las gracias por acompañarme en este día.
En primer lugar quiero expresar mi profundo agradecimiento a los integrantes de la Academia de Historia del Táchira y muy especialmente a su Presidente Licenciado José Ernesto Becerra Golindano por haberme elegido Miembro Correspondiente de la Academia.
En esta incorporación formal a la Academia voy a presentar la Semblanza Biográfica de una mujer que amó y lucho por nuestro país, y que los últimos años de su vida se dedicó en la ciudad de La Grita a ser una poetisa orientadora de juventudes, cultura de generaciones y entre su legado esta su gran amor por La Grita, su ciudad de ensueños, permitida en la oraciones de un Cristo viejo, como si Granada hubiese venido a los cantos a describir las melodías y las meditaciones al compás de una guitarra como lo diría el poeta Néstor Melani. Este personaje es Hildamar Escalante.
Una sobresaliente mujer cuya ancestral identidad proviene de la Región de Cantabria en España, es de quien vamos a hablar el día de hoy. Como la vida suele ser muy rara, nos ha confrontado con el hecho del origen del apellido Escalante1: de gran antigüedad y apreciado referente; proviene de la villa del mismo nombre. Así pues, este ilustre apellido, fue uno de los seis linajes que gobernaban la villa de Santander, hoy capital de la Región. Más ampliamente,
1 Suárez Escalante Gerardo. La Singular Genealogía del Pasajero de Truman. Ateneo Revista Literaria. N° 29 Caracas 2009. p.26.
tenemos que no sólo en Cantabria se conocen ramas colaterales con esta denominación, sino también en Laredo, Rivadeva y Treceño. De ahí, que Lope García de Salazar en sus Bienandanzas y Fortunas haya especificado:
El linaje de Escalante, su fundamente fue de Escalante, de unas paredes derribadas fuera de la villa de Escalante, de aquel que de allí fue a poblar a Santander (…) E destos Escalante, del que ay memoria que más valió fue Juan Gutiérrez de Escalante, que fue Armador Mayor del Rey, e rico e poderoso en toda la villa.
Desde sus comienzos, la historia de Santander nos remite a linajudos apellidos vinculados a la villa. De esta manera, con el desarrollo de su puerto, de gran energía poética y lúdica e influjo amatorio, la villa crecerá en extensión y en habitantes, ampliando esa nómina de linajes e intenciones. La actividad artística de las principales familias, como los Escalante, Barcenilla, Arce y Calleja, se concentró desde la época medieval en demostrar su nobleza y antigüedad a través de sus torres señoriales en la Rúa Mayor, y sus capillas funerarias en las iglesias más antiguas de la villa. Las de Puebla Vieja.
De esta forma nos encontramos, que el origen de los Escalante de Venezuela es, en esencia, español, y según las historias venidas desde nuestros antepasados, en su tradición oral y luego comprobado, hasta llegar a nosotros, el primer Escalante en arribar a esta Tierra de Gracia fue Francisco de Escalante; acompañando a Francisco de Cáceres en la fundación de la ciudad del Espíritu Santo de La Grita, quien se desarrollaría más tarde, como encomendero tanto en esta ciudad como en Bailadores. Esa sin duda ha sido el comienzo de la historia.
En el curso de las generaciones. Sucedidos varios proyectos de vida. En una reunión improvisada, donde las palabras, las sugerencias y las frases, han esparcido sin disimulo su redonda verdad y su respiración inquietante, nos hemos enterado y comprobado que nuestra familia desciende de Bruno Nicolás de
Escalante, quien nació alrededor de 1695 en La Grita, y luego tomo posesión del valle de Los Murtos, localizado al pie del Páramo del Zumbador, y hoy mejor conocido como Los Mirtos. Desde la sonriente transparencia desgranada de la oralidad nos llega la información que Bruno tenía tres hermanos, de los cuales, uno se residenció en Los Llanos del Bronso, Colombia; otro se residenció en el Páramo de Mucuchies y luego en Bailadores. El tercero de los hermanos se marchó al Oriente, donde formó su hogar y del cual, al parecer, desciende el poeta Andrés Eloy Blanco. La investigación de los intríngulis de esta relación nos ocupa en la actualidad.
En Los Murtos se radicó Bruno Nicolás, dedicándose al desarrollo y explotación de la agricultura. Con gran tesón y trabajo. Bruno llegó a liderar en Los Murtos las labores de desarrollo de todo el valle, contribuyendo de esta manera al prestigio agrícola de la región. Porque, sin duda Bruno era un hombre muy inteligente, de gran habilidad y emprendedor.
Desde este enclave de los Andes venezolanos, Bruno coordinaba con su hermano en San Faustino, Colombia, el intercambio comercial de variados frutos, como manzanas y membrillos. Con ello incentivaba el flujo comercial y dinamizaba la economía de la región, ya que estos productos eran intercambiados por telas y abrigos traídos a Los Murtos y otras zonas aledañas.
Así que, el próspero comerciante, Bruno Nicolás de Escalante, se uniría en matrimonio con Ana María Méndez también natural de La Grita. De esta unión nacerían Bruno Joseph, Micaela Rita, Josefa Joaquina y Blas Gabriel.
El primero de ellos Bruno Joseph Escalante Méndez, nació en 1719 en la misma población. Casó en 1744 con Eusevia de Los Ángeles Mora Zambrano Príncipe, nacida también en La Grita en 1725, hija de Cristóbal de Mora y María Zambrano Príncipe.
De esta manera, separados por el velo traslúcido de varias generaciones, por la herida palpitante de conflictos sociales, por la húmeda silueta que ilustra y acaricia conversaciones familiares, nos encontramos con la persona de Miguel María Escalante quien sería el padre de Hildamar Escalante.
Existe cierta controversia, que aún no hemos podido descifrar, respecto a la fecha y lugar de nacimiento de Hildamar Escalante, pues algunos autores la colocan como natural de Queniquea
2 nacida en 1910, otros en San Cristóbal y en la La Grita con fecha de nacimiento el 30 de julio de 1917 y la segunda el 31 de septiembre de 1919, pero ninguna de estas dos fechas aparece registrada.
Hildamar fue una de las primeras periodistas de Venezuela y del Táchira, graduándose en la Universidad Central de Venezuela. En ese grupo de mujeres periodistas de la época donde figuraban junto a Hildamar, Mérida de Valera, Lourdes Morales, Carmen Clemente Travieso, Ana Luisa Llovera (conocida como la primera mujer que hizo reporterismo de calle), Mercedes Pérez y María Teresa Castillo.
Ana Luisa Llovera3 en su escrito La Mujer y el Periodismo comenta que en la resurrección o segunda época de Nosotras, aparentemente primera publicación periódica donde la Directora y Editora era una mujer Luisa Martínez López-Méndez, contó con la colaboración de Ana Mercedes Barroeta, Hildamar Escalante y Ana Mercedes Pérez.
En dicha revista se ofrecía mensualmente4: Seis cuentos tomados de los mejores autores extranjeros y criollos; sección de crónica social, sección infantil, Dos artículos científicos, Una información de lo que pasa en el mundo, La traducción de la novela Beau Geste, La traducción de una novela francesa de Jules Mary: Un
2 Alcalde Carmen Teresa. Escritos, Escritores y Grupos Literarios en el Táchira. Fondo Editorial Unet. San Cristóbal 2010. p. 85.
3Llovera Ana Luisa. La Mujer y el Periodismo. Texto del Centro Gumilla. Ucab. Caracas 1983. p.75.
4 Segnine Yolanda. Las Luces del Gomecismo. Colección Tropicos. Alfadil Ediciones. Caracas 1987. p.80.
coup de revolver, Modas, Arte decorativo, Cajón de sastre, Cuentos Zoquetes, Relación de los trabajos realizados por los institutos benéficos de Venezuela y Sur América, Pensamientos.
Hildamar Escalante de Tesser. 1964
En el año 1935 Hildamar Escalante integra el grupo de mujeres intelectuales que conformaron la Agrupación Cultural Femenina (ACF)5, grupo que además de organizar actividades culturales, se encargaba de dar formación política a las mujeres trabajadoras, contribuyendo a elevar el nivel cultural de la mujer, erradicando el analfabetismo entre las damas mediante la creación de escuelas nocturnas y promoviendo la masificación de la educación. Crearon escuelas para obreras, fundaron la Casa de la Cultura Obrera6 y la Biblioteca Trina Larralde, donde se enseñaban oficios manuales; y se trabajó por los derechos políticos de la mujer, consiguiendo la reforma del Código de Comercio y el derecho al voto femenino. Está agrupación fue conformada por las poetisas y escritoras Ada Pérez Guevara, Elba Arraiz, Enriqueta Arvelo Lariva, Isabel Jiménez Arraiz, Irma de Sola, Trinita Cascolo, Lourdes Morales, Luz Machado, Panchita Soublette, Auramarina Colmenares, Luisa Valle Silva y las periodistas Carmen Clemente Travieso, Ana
5 Diario Tal Cual. Mujeres con voz y voto. Caracas, 30 de abril de 2009.
6 Sosa Teresa. Carmen Clemente Travieso, para las mujeres de hoy. https://palabrademujer.wordpress.com
Luisa Llovera y María Teresa Castillo.
A la muerte del dictador General Juan Vicente Gómez, el 17 de diciembre de 1935, una agitación profunda conmueve al país, como pulsación de la fiebre interna que padece y lo consume durante 27 años. Los aires agitadores se perciben por doquier, y para la mujer será época de fervorosas luchas por la reafirmación de una imperiosa igualdad con el hombre.
En este mismo mes de diciembre, encontramos a Hildamar Escalante participando activamente y firmando en compañía de más de 100 mujeres el mensaje que las mujeres venezolanas enviaron al Presidente General Eleazar López Contreras, solicitando protección para la infancia y la mujer en todos los ámbitos de la existencia. Entre las que mencionaremos a Ada Pérez Guevara (En cuyo hogar se reunió el grupo, fundadora de la Asociación Venezolana de Mujeres, autora de la novela Tierra Talada donde deja consignado en sus páginas el ideario de aquella generación de mujeres que se reunieron en su casa), Luisa del Valle Silva (La poeta neo-romántica), Leticia de Novel (Persona de suelto y gracioso verbo), Irma de Sola Ricardo ( la más joven del grupo, para ese momento tenía 19 años y quien dejó constancia en el documento que por ser menor de edad su padre no quiso que firmara, aunque le concedió amplio permiso para participar. Dos años más tarde sería Editora de Tierra Talada y creadora de la Biblioteca Femenina Venezolana), Josefina Bello de Jiménez (Reconocida por sus textos de literatura Infantil) y Panchita Soublette Saluzzo (Primera mujer abogado graduada en Venezuela en la UCV 1943, impulsadora de la reforma del Código Civil y Juez de Menores).
El escrito inicia en los siguientes términos:
Las suscritas, ligadas íntimamente a la evolución patria por un profundo sentido de maternidad actual o futura y procurando interpretar lo que el país espera de nosotras en este hermoso despertar del sentimiento cívico
nacional, nos permitimos dirigirnos a usted para después de presentarle con el debido acatamiento nuestro saludo de año nuevo, exponerle en conjunto algunos de los más importantes problemas que directa o indirectamente nos conciernen. Quizás unos de ellos han sido ya expuestos a usted por otras agrupaciones femeninas orientadas hacia los mismos ideales. Todas estas voces son eco de un mismo deseo latente en todo corazón de mujer y que hasta hoy no había podido manifestarse entre nosotros.
Este pronunciamiento7 tiene a nuestro entender el valor de ser el primer documento femenino de la historia de Venezuela, el cual se fue preparando de forma callada, casi clandestina, pues aun se vivía la censura de la dictadura y la prohibición de la formación de toda agrupación de cualquier tipo. Lo que las firmantes del Mensaje dieron nacimiento fue al movimiento de las mujeres en el país, fueron las que por primera vez pidieron por ellas y por los niños. Con el Mensaje tomaron la voz por primera vez las mujeres entre nosotros y para siempre. Y desde aquel mismo momento surgió la idea de la necesaria obtención de los Derechos Civiles8 como único camino de poder luchar por la obtención del voto femenino, ya que de pedirlo entonces, de hecho les fue ofrecido pero ellas mismas escribieron diversos artículos rechazándolo, columnas que se pueden leer en la prensa de aquellos días, señalando que no deseaban el voto sin tener derechos civiles pues si se les concedía en ese momento, sin tener derechos civiles, iban a tener que votar por los candidatos que eligieran sus padres, esposos o hermanos.
Igualmente Hildamar en la ciudad de Caracas fue colaboradora en los diarios El Heraldo, El Tiempo, El Nacional, El Universal, Ahora, Ultimas Noticias y en la Revista Nacional de Cultura que pertenecía a las ediciones del Ministerio de Educación; y en Library Journal de New York. Muchos de los escritos de Hildamar
7 Lovera De-Sola Roberto. Taller Crítico. Las pioneras que abrieron un camino para que las mujeres se hicieran presentes en la vida venezolana. En la lectura dramatizada de la pieza Pioneras, de Alicia Älamo Bartolomé. www.noticierodigital.com/forohistorico. 2012
8 De Sola Ricardo Irma. El voto femenino es hoy un absurdo. El Heraldo, Caracas Junio 19 de 1936.
Escalante se encuentran bajo el seudónimo de Rosa Cornelia Flores.9
También publicó dos novelas, algunos relatos y bocetos de novelas. En su libro Mi Tierra, de hermosa manera relata la historia de San Cristóbal desde su fundación.
Ana Luisa Llovera10 comenta una anécdota que sucedió con Gregory Phelan junior e Hildamar Escalante en el Diario Ultimas Noticias cuando se comentó que les había sido negada la visa por comunistas. Tengo noticias que Hildamar sobrina del embajador en Washington ha estado repetidas veces en el paraíso de la democracia. Hildamar y Phelan nunca han sido comunistas.
Y así en la prensa empezamos a encontrar las poesías de Hildamar Escalante:
Poeta11
En el mural de tu frente
y en la flor de tu boca
hay un añejo licor de tristeza
para el vino de mi alegría.
Pero así son los poetas
cuando son grandes
porque tienen razón de ver el sol
hasta en su mismo calvario.
Como así son los poetas,
tus penas también son mías;
agua de la misma tierra,
eslabón de mis locuras,
corazón, diamante nuevo,
9 Castellanos Rafael Ramón. Historia del Seudónimo en Venezuela. Ediciones Centauro. Caracas. 1981. p. 242.
10 Llovera Ana Luisa. Entre dos fuegos: Crisis de los derechos humanos en América. Ediciones Humanismo México 1957. p. 22.
11 Alcalde Carmen Teresa. Escritos, Escritores y Grupos Literarios en el Táchira. Cosmogonía del Colibrí, 1992. Fondo Editorial Unet. San Cristóbal 2010. p.85.
llama del grito perenne,
volcán recién disparado
por tu fulgor del alma,
por la brasa de este anillo.
En el año 193712 por iniciativa de Mariano Picón Salas, quien era el Superintendente de Educación Nacional de Venezuela, envió una misión técnica de maestros venezolanos a la Universidad de Chile a estudiar algunos aspectos de la enseñanza chilena. La primera misión estuvo integrada por César Rengifo, quien estudiaría las técnicas de las artes aplicadas; Juan Saturnino Canelo e Imelda Campos asistirían a cursos del Instituto Pedagógico y visitarían liceos; Abigail Salgado métodos de educación física femenina; Julio Silva Flórez estudiaría sobre trabajos manuales; José Fabián Ruiz educación física masculina e Hildamar Escalante sobre educación de escuelas técnicas femeninas.
Hildamar Escalante, como representante de la Biblioteca Nacional de Venezuela se inscribió en la Escuela de Servicio de Biblioteca de la Universidad de Columbia para el año 1938 – 1940, con una beca conferida por el Ministerio de Educación. Allí elaboro los trabajos Estudio sobre Biblioteconomía en Venezuela y Problemas de la Biblioteca en Venezuela (Library Problems in Venezuela).
En este último trabajo realiza un estudio de la situación de las bibliotecas en Venezuela, donde vale la pena mencionar la Biblioteca Nacional de Caracas y la del Salón de Lectura de San Cristóbal.
Siendo aún estudiante en la universidad de Columbia logra la autorización del comité de la universidad para realizar la traducción al español del Akers Simple Library Cataloging.
12 Anales de la Universidad de Chile. Anales 23. Sección Informativa. Santiago de Chile. 1937. p. 359-360.
De igual manera en ese mismo año de 1940 escribió Hildamar el V América del Sur, como Jefe de Washington D.C. Capítulo de la Federación de Estudiantes Latinoamericanos. En el mismo se presenta como abarca la influencia de las tres regiones distintivas de América del Sur en la creación de historias y folklore, convirtiéndose en un recuerdo personal de la experiencia de su autora.
También en 1940 representa a la Biblioteca Nacional de Venezuela en el VIII Congreso Científico Americano verificado en la ciudad de Washington del 10 al 16 de mayo, el cual fue auspiciado por el Gobierno de los Estado Unidos de América.
Es importante destacar que su tío Diógenes Escalante permaneció como embajador en Washington13 desde 1937 hasta 1945, durante los años que permaneció Hildamar en los Estado Unidos participó en la misión diplomática en Washington.
Existe una anécdota de Hildamar Escalante14 y es que durante la segunda guerra mundial, Mérida de Valera, famosa poetisa y periodista, regresó de Estados Unidos y causó sensación en una fiesta que celebraron los fablistanes pues todas las damas, especialmente las periodistas: Lourdes Morales, Carmen Clemente Travieso, Ana Mercedes Pérez, Hildamar Escalante, Ana Luisa Llovera, María Teresa Castillo, causaron gran escándalo pues se presentaron con las famosas medias de guerra, llamadas así, porque no eran medias: consistían en una crema que daba a la pierna femenina el mismo color que la media y luego la dama se pintaba con un creyón especial la llamada vena o costura de la media.
En el tiempo en que su tío Diógenes Escalante se encontraba como Ministro Plenipotenciario en la ciudad de Londres, Hildamar fue a visitarlo, se cuenta que estando en el Hotel caminaba de un lado para otro y no dejaba dormir a la persona que se encontraba en el piso de abajo. Este subió a reclamarle, Hildamar lo invito
13 Llovera Ana Luisa. Entre dos fuegos: crisis de los derechos humanos en América Latina. Ediciones Humanismo. Mexico 1957. p.22.
14 Yanez Oscar. Las medias de la guerra. El Universal, 27 de enero de 2012. Caracas.
a pasar para disculparse, este personaje era el holandés Anton Charles Tesser con quien compartiría hasta el final de su vida.
En 1940, participó en la organización de la Primera Conferencia Nacional de Mujeres que se realizó durante los días 11 y 13 de junio de ese año y en la cual las mujeres del país solicitaron la reforma constitucional para incluir en su articulado el derecho de la mujer a elegir y ser elegida en igualdad de condiciones con el hombre en cargos de elección popular, así como la reforma del Código Civil.
En el año 194215, por disposición del General Isaías Medina Angarita fue nombrada Oficial para la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela.
Durante este año, en visita realizada a Estados Unidos, en compañía del bibliotecario argentino Ernesto Gietz, llevaron la propuesta a Milam, de crear una escuela de verano en la parte norte de América del Sur con la finalidad de formar bibliotecarios de Colombia, Panamá, Ecuador y Bolivia entre otros.
En la Revista Nacional de Cultura en el Nª 37 del año 194316, se encuentra una obra de consulta obligada para los periodista escrita por Hildamar, y es un artículo sobre la imprenta en el continente americano titulado Juan Pablos, primer impresor de América. En este mismo año17, siendo Ministro de Relaciones Interiores César González y por disposición del ciudadano Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, Isaías Medina Angarita es nombrada Hildamar Escalante Bibliotecaria de ese Ministerio.
En enero de 194518, Carmen Clemente Travieso funda en compañía de Isabel Jiménez Arraiz, Rosalía Narváez, Lourdes Morales, Ana Luisa Novel e Hildamar Escalante el Grupo Orión, una agrupación literaria que se creó con el objeto del
15 Gaceta Oficial N° 20752 del 21 de marzo de 1942. Ministerio de Educación N° 48.
16 Escalante Hildamar. Juan Pablos, primer impresor de América. Revista Nacional de Cultura N°37. Caracas 1943. p. 76-87.
17 Gaceta Oficial N° 21040 del 1 de marzo de 1943. Ministerio de Relaciones Interiores.
18 Venegas Filardo Pascual. Obras Selectas, Temas Económicos y Biográficos. Caracas 1996 p.78.
estudio y la investigación de la literatura y el arte a través de charlas y lecturas.
Un hecho importante le tocó vivir a Hildamar Escalante19 el 11 de septiembre de 1945, cuando en casa de la familia Alamo Ibarra se anunció la renuncia a la candidatura a la Presidencia de la República de Diógenes Escalante, en la misma recibió varias personalidades como Caracciolo Parra Pérez, Jovito Villalba, Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry, Mariano Picón Salas, Rómulo Gallegos, Rómulo Betancourt y Regulo Olivares entre otros.
Posteriormente en la madrugada partieron dos automóviles de la casa de la familia Alamo en la avenida Los Mangos al aeródromo de Maiquetía. En el primero viajaba Hildamar en compañía de Miguel María Escalante y Hugo Orozco. En el segundo los doctores Francisco Herrera Guerrero y Rafael González Rincones quienes escoltaban a Diógenes Escalante al aeropuerto de Maiquetía para abordar el avión que el Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman había enviado para brindar todo el apoyo necesario para trasladar al ex Embajador de Venezuela a Nueva York donde sería hospitalizado en virtud de su delicado estado de salud.
Volviendo atrás en el tiempo, tenemos que a los pocos días del fallecimiento del General Juan Vicente Gómez, el 28 de diciembre de 1935, después de productivas deliberaciones que arrojaron luces sobre el destino intelectual de Venezuela, en la redacción del Heraldo, se constituye la primera Junta Directiva de la Asociación de Escritores Venezolanos, la cual quedó integrada por Miguel Acosta Saignes como Presidente, Julio Morales Lara como Vicepresidente, Rolando Anzola como Secretario y como Vocales los señores Adolfo Salvi, Luís Manuel Urbaneja Achelpohl y Casto Fulgencio López. Siendo uno de sus primeros pronunciamientos la exigencia de una amplia libertad de prensa.
19 Primera Garcés Maye. Diógenes Escalante. Biblioteca Biográfica Venezolana. El Nacional. Volumen 58, Caracas. 2007. p. 83, 90-91.
En una de las primeras actividades de la Asociación que participó Hildamar20 fue en la asamblea extraordinaria que se celebro en el Teatro Principal de la ciudad de Caracas para recibir en su seno a Don Rómulo Gallegos, según el siguiente programa: Palabras de Rolando Anzola, Discurso sobre lo social en las novelas de Rómulo Gallegos por Luís Álvarez Marcano, Discurso de Julián Padrón sobre la actitud de los escritores venezolanos en la tiranía de Gómez, y la interpretación de Cantaclaro trabajo de Rafael Angarita Arvelo leído por Hildamar Escalante.
El antecedente21 inmediato de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) son unas reuniones que convoca Arturo Uslar Pietri, Ministro de Educación durante el gobierno de Medina, para constituir el Comité Central Ejecutivo del Congreso Interamericano de Periodistas. Sin embargo, estas reuniones no fueron fructíferas, pues los mismos periodistas vieron esta iniciativa como una táctica del gobierno para regular el oficio. Es así como comienzan a organizarse y el 20 de agosto de 1941, con el nombre de Asociación Venezolana de Periodistas (AVP), se crea el gremio que defendería tanto la libertad de expresión como los derechos de los periodistas al ejercerla. Conformaron la Junta Directiva Provisional de la AVP los señores Pascual Venegas Filardo de El Universal, Manuel B. Pocaterra de El Heraldo, Luís Esteban Rey de Ahora, Pedro Chacín de La Esfera, Ángel C. Mejías de La Religión, Julio Ramos de Fantoches y Miguel Otero Silva de El Morrocoy Azul
En el año 1946, encontramos a Hidamar Escalante en la Junta Directiva de la Asociación de Escritores Venezolanos como Vicepresidente22, en compañía de Pascual Venegas Filardo como Presidente, Humberto Rumbos como Secretario General, José Carrillo Moreno como Secretario de Propaganda, R.A. Rondón Márquez como Tesorero, Arístides Parra como Subtesorero, J. M. Cruxent como Bibliotecario, Guillermo Alfredo Cook como Director de Publicaciones, Carlos
20 Angarita de Doutant Magdalena. Un hombre nuevo de la montaña en setenta años de historia. Ensayo Biográfico. Editorial Caracas 1972. p.54.
21 Fernández Américo. http://avp-bolivar.blogspot.com/2012.
22 Angarita Arvelo Rafael. Tiempo y Poesía del Padre Borges. Estudio de Crítica Literaria. N° 56 Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Caracas 1946. p.1.
Miguel Lollett como Consultor Jurídico y en el Tribunal Disciplinario Claudio Vivas, Ana Luisa Llovera y J.A. Gonzalo Patrizi.
Un logro muy relevante de la AVP, materializado en tiempos de Rómulo Betancourt, para entonces Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno fue la Escuela de Periodismo que tiene sus antecedentes en los cursos de El Universal y en la llamada Universidad Libre Augusteo de Monseñor Lovera.
A petición de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP)23 reunida en su I Convención del 20 de agosto de 1946, la Junta de Gobierno decretó ese mismo año la creación de la Escuela de Periodismo que inició sus actividades en la Universidad Central de Venezuela el 24 de octubre de 1946 bajo la dirección del antropólogo Miguel Acosta Saignes. La ceiba de la esquina de San Francisco fue testigo mudo del acto de apertura de los estudios universitarios. El primer curso que duró apenas dos años estuvo dirigido a trabajadores de la prensa. De suerte que la primera promoción se dio en 1949 con el nombre del insigne periodista Leoncio Martínez, quien falleciera en el mismo año de fundación de la AVP.
Egresaron de aquel primer ensayo con el titulo de técnicos en periodismo los veteranos periodistas José Vicente Abreu, José Guillermo Alterio, José Alorza, José de Jesús Araujo, Alfredo Arriaga, Luís Felipe Bellorin, Santiago Betancourt, Trina Casado, María Teresa Castillo de Otero, Miguel Otero Silva, Carlos Dorante, Hildamar Escalante, Oscar Guaramato, Federico Pacheco Soublette, Julio Segundo Groscors, Gustavo Jaen, Pedro Juliac, Oscar Lovera, Simón Alberto Consalvi, Hernai Portocarrero, Francisco Alejandro Vargas, Lourdes Morales, Francia Natera, Vicente Otero Silva, José Ratto y Humberto Rivas Mijares.
Para la época de la fundación de la primera escuela de periodismo en Venezuela, la mira estaba puesta en los Estados Unidos, donde sobresalían las escuelas de Columbia y Nueva York, ambas en la ciudad de Nueva York.
23 Orozco Eduardo. Hace 68 años los periodistas iniciaron el camino de la profesionalización en la UCV. http://www.cnpven.org/articulos/2014.
En 1952, la Escuela24 es adscrita, como una sección, a la Facultad de Humanidades de la UCV, pero la universidad es clausurada por la dictadura militar de Pérez Jiménez y no es hasta 1958, con la reapertura, que recupera su categoría de Escuela de Periodismo bajo la dirección del profesor Héctor Mujica. La Escuela se transforma en Escuela de Comunicación Social en febrero de 1970, a consecuencia del proceso de “renovación” y la licenciatura se logra después de 5 años de estudios.
En el año 1947 Hildamar publica su obra cumbre el libro titulado Breve Informe de Poesía Norteamericana (Versión del Inglés), donde selecciona, versiona y presenta un panorama completo de la poesía norteamericana para el público de habla hispana.
Allí presenta diecinueve poetas de distintas épocas y tendencias; la selección abarca cronológicamente desde Walt Whitman (1819-1892) hasta Muriel Ruykeyser (nacida en 1913) con quien finaliza. La selección poética de cada uno de los autores viene precedida por un breve informe crítico-biográfico y su correspondiente bibliografía.
Ella en su trabajo presenta el contraste de poetas intelectuales como Robert Penn Warren y Archibald Max Leish, con los poetas líricos como Conrad Alken y Edna St. Vincent Millay. Representantes de la corriente filosófica como Jorge Santayana, la intimista de Emily Dickinson, la sentimental de Robert Nathan y la poesía de tono nacional con Carl Sandburg. Además incluye la presentación de la poesía negra norteamericana con Countree Cullen y la escuela de los imaginistas con Adelaide Crapsey.
24 Orozco Eduardo. Idem.
Lloyd Mallan en la presentación del libro25, la cual titula Loa a la traducción de poesía nos dice sobre Hildamar y su libro lo siguiente:
Es un placer, más aún, un honor para mí escribir unos párrafos como prólogo a esta colección de traducciones de los modernos poetas norteamericanos que con tanta gracia ha realizado Hildamar Escalante.
Se necesita ser un poeta de gran sensibilidad y flexibilidad para poder traducir las obras de otros poetas. Hildamar Escalante ha hecho esto precisamente, ha transferido del inglés al español el estilo y la intensidad de diecinueve poetas norteamericanos. Y en algunos casos, como con el magnífico poema de Muriel Ruykeyser, ella ha logrado en forma indefinible, hacer que el poema aparezca tal cual si hubiese sido escrito originalmente
en español. Ella ha realizado la creación con una mayor intensidad y sentimiento en castellano, que la contenida en el poema original en idioma inglés. Esto, sin duda alguna, es el sello de un verdadero poeta en cualquier idioma.
Yo creo que Hildamar Escalante es uno de esos raros seres que poseen las
25 Escalante Hildamar. Breve Informe de Poesía Norteamericana (Versión del Inglés). Ediciones Grupo Orión. Caracas 1947. p. .5-7.
cualidades necesarias para ser un buen traductor de poesía. Prueba de ello son los poemas traducidos en este libro, el cual, en efecto, no son traducciones sino poemas en castellano. Y tal es el verdadero sello de un buen traductor.
Hildamar Escalante ha logrado dar una idea vívida de la variedad de poesía que se hace en los Estados Unidos.
Hildamar no solo ha hecho una inestimable obra de selección y presentación, para ofrecer un panorama completo de la poesía norteamericana al público castellano, sino que ha logrado lo que solo puede realizar un verdadero poeta: la consecución de la forma poética, música e imaginación llevadas de un idioma a otro.
Durante el tiempo que Hildamar se dedicó a traducir la poesía de norteamericana mantuvo una gran amistad con Pura Teresa Belpre26, mujer puertorriqueña muy conocida por su trabajo en la Biblioteca Pública de New York, primera hispana allí y pionera en la divulgación de la biblioteca dentro de la comunidad puertoriqueña. La carrera de la bibliotecaria Belpre está íntimamente ligada a su carrera literaria. La primera historia que escribió y publicó fue Pérez y Martina, una historia de amor entre una cucaracha y un ratón.
En esta biblioteca Pública de New York se encuentra un volumen del libro Breve Informe de Poesía Norteamericana dedicado por Hildamar Escalante a Belpre con la siguiente inscripción: A mi maestra bibliotecaria que despertó en mí el amor por los libros.
26 Sánchez González Lisa. Boricua Literature: A Literary History of the Puerto Rican Diaspora. New York University Press 2001. p.82.
Posteriormente Hildamar en el año 1962 se estableció junto a su esposo en La Grita, donde formó parte de la plantilla profesoral del Liceo Militar Jáuregui donde se entregó con amor a la docencia, dando clases de inglés y donde asombraba a sus alumnos con la maquina italiana de fotografía en miniatura y que conservaba Ramón Elias Camacho en su Museo Recuerdos de la Humanidad.
Grupo de Profesores del Liceo Militar Jáuregui de La Grita
En la fotografía anterior vemos a Hildamar Escalante de cuarta en la primera fila.
De sólida formación artístico-cultural compartió enseñanzas y alegrías con la gente de La Grita, ciudad en la que se entregó con amor a la docencia en el Liceo Militar Jáuregui:
Hildamar27, narraba con gran devoción sus viajes, los describió con palabras melodiosas; la casa de Van Goth, los museos del mundo, París, el color de los artistas, las corrientes Europeas y también las miradas de sus compañeros: Tony la guitarra, los poemas nacidos del mar y cada instante de poetisa, con traje de la luna y los años de la vida en aquellas tardes de evocación; Hildamar, poetisa orientadora de juventudes, cultora de generaciones, siempre sonriendo encendía un recuerdo….
En La Grita vivía junto a la Panadería de los Ramírez, al lado del local donde en una época Monseñor Jáuregui estableció su Colegio Sagrado Corazón de Jesús, posteriormente se residenció en la Urbanización Humogría. En su hogar los fines de semana organizaban tertulias literarias, donde era normal ver a todos los intelectuales de La Grita y donde compartía entre otras cosas las hallacas que compraba a María Trinidad Avendaño Guerrero.
Impulsó la fundación junto a muchos profesores del Liceo Civil de La Grita28, el cual inicio actividades el 28 de octubre de 1968 con el nombre de Félix Román Duque.
La creación del liceo surge por la necesidad de otra institución a nivel secundario diferente al Liceo Militar Jáuregui, ya que esa no cubría la demanda estudiantil por aumento de la población. Los jóvenes tenían que trasladarse a otras poblaciones, siendo la más cercana, la ciudad de Colón donde funciona el Liceo Tulio Febres Cordero pero lamentablemente por razones mayoritariamente económicas no era posible transportarse y se notaba el poco avance en sus estudios.
Es entonces, cuando un grupo de personas preocupadas por el desarrollo
27 Melani Orozco Néstor. Semblanzas. Suplemento Dominical. Diario La Nación. p. 4. Mayo 1987.
28 http://gilmareducfdcra.blogspot.com/2013/07/resena-historica-instituciones.html
educativo, promovieron una reunión con las fuerzas vivas de la ciudad en la sede del Concejo Municipal, entre las que destacaron los ciudadanos Francisco Zambrano quien era el Presidente del Concejo Municipal; Rafael Rojas Pérez, Juan Bautista Vázquez, Hildamar Escalante de Tesser;, Antony Tesser, Marcos Zambrano, Cristo Antonio González, Belarmino Mogollón, Luís Mogollón, Mario Rodríguez, Ivan Avendaño y también participo gran parte de la población.
En esta asamblea, se disertó sobre la necesidad de un Liceo para La Grita y la manera de sufragar su funcionamiento, los pasos que habría que dar para formalizar ante el Ministerio de Educación la creación del mismo, el pueblo aceptó y se continuaron las gestiones. Se contacto a Monseñor Raúl Méndez Moncada, con la finalidad de alquilar el local donde funciona la Escuela Nocturna Dr. Emilio Constantino Guerrero.
La institución paso por tres denominaciones, una de cuna, Bachiller Félix Román Duque, pero debido a que existía un Plantel en la ciudad de Tovar que llevaba ese nombre se presentaron inconvenientes y se cambió para el año 1970 por el nombre de Liceo Nuevo de La Grita y la última y actual denominación Ängel María Duque en el año 1971, quien fuera hijo ilustre y eminente educador de la Atenas del Táchira.
En el mes de noviembre de 1964, encabezo la delegación del Liceo Militar Jáuregui con motivo de los 50 años del Liceo Simón Bolívar en la ciudad de San Cristóbal, donde dictó una conferencia sobre Andrés Bello.
Carmen Teresa Alcalde29 en su libro sobre Escritoras de Venezuela, escritoras tachirenses, nos dice que Hildamar escribió versos plenos de ternura y encendido mensaje como el siguiente:
29 Alcalde Carmen Teresa. Escritoras de Venezuela. Escritoras tachirenses. Biblioteca de Temas y Autores Tachirenses. N° 149. Caracas 1996. p. 98-99.
“Callar!
Siempre callar y esperar que sobre la sien
caiga el noble pulmón de garza.
Adornar el rostro con una sonrisa eterna,
falsa, ingrata, dulce, áspera, traidora o buena.
Pero siempre, una sonrisa y un silencio.
Y dejar la ventana abierta
Para que todos crean que adentro florece un
Arco iris.
En el silencio está la fortaleza!”
Néstor Melani Orozco el 12 de enero de 2012 escribe en el Diario La Nación de San Cristóbal con el título de Hildamar Escalante de Tesser30 lo siguiente:
…..siempre nos pareció una dama inglesa, con aquella aristocracia que hace de los mundos sociales un ámbito de embajadora, más allá de todos los elementos de su belleza. Le conocimos en las aulas del Liceo Militar Jáuregui, dictando sus clases de inglés, sus pasos lentos y mágicos hacían de sus temples un encanto de poetisa. Vivió frente a la plaza del convento “La Plaza del Padre Jáuregui” entre rosas francesas y vinos exquisitos, en una multiplicación de los panes cuando aun por una de las ventanas recordaba junto a su amado Anton Charles Tesser los inviernos holandeses. Y en su biblioteca recordaba los emblemas de Unamuno, mientras apuntaba palabras de Whitman en noches de ternura cuando bien recitaba los versos de León Felipe y recordar a su Europa de castillos, poetas, artistas, embajadores y la eternidad de haber estudiado en las magistrales clases del conservatorio del arte de Paris.
…..Y entre su legado amo a La Grita, su ciudad de ensueños, permitida en las oraciones de un Cristo muy viejo, como si Granada hubiese venido a los
30 Melani Orozco Néstor. Hildamar Escalante de Tesser. Diario La Nación, San Cristóbal 12 de enero de 2012.
cantos a describir las melodías y las meditaciones al compás de una guitarra.
…..Entre sus ideales siempre manifestó por una Patria Libre, democrática. Creyente del pensamiento bolivariano. Amiga eterna de Rómulo Gallegos.
Para finalizar les contaremos una anécdota de Hildamar, cuando su esposo Anton Charles Tesser falleció, ella fue al entierro llevando en sus manos un ramo de rosas rojas y cuando su urna iba bajando ella lanzaba las rosas y le dijo…..Yo no puedo dejarte, me iré contigo. Al mes de fallecido, Hildamar también dejó este mundo y al mes siguiente su perro dálmata que los acompañó siempre.
Bibliografía
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Venegas Filardo Pascual. Obras Selectas, Temas Económicos y Biográficos. Caracas 1006
Yánez Oscar. Las medias de la guerra. El Universal, Caracas 27 de enero de 2012.


PALABRAS PARA RESPONDER AL DISTINGUIDO Y APRECIADO AMIGO, INGº GERARDO AGUSTIN SUAREZ ESCALANTE AL POSESIONARSE COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE NUESTRA ENTRANABLE ACADEMIA DE HISTORIA DEL ESTADO TACHIRA EL SABADO 05 DE MARZO DE 2016 EN EL AUDITORIUM DE TAN PRESTIGIOSA INSTITUCION.

En nombre de la Academia de Historia del Estado Táchira y del mío propio, tengo el inmenso honor de presentar mi ofrenda de gratitud por las innumerables y exquisitas excelencias que me permitirán hoy manifestar mis mejores afectos a dos grandes amigos: el primero al Ing. Gerardo A. Suárez Escalante, y la segunda su entrañable autobiografiada la exquisita y gentil dama, escritora y poetisa de grandes virtudes, lamentablemente fallecida, Licda. Hildamar Escalante de Tesser, quien nos legara con su ejemplo de responsabilidad, honor y distinción el cumplir a cabalidad y con prestancia de honradez todas nuestras misiones terrenales.

Hoy es un día de gracia y de gran trascendencia para esta Ilustre Corporación Académica. Hoy dos grandes valores de las ciencias y las artes, nos convocan para rendirles un cálido y justo reconocimiento a dos virtuosos investigadores de la Historia, El Dr. en Historia, José Alberto Olivar, académico de grandes quilates, y el Ing. Gerardo Suárez Escalante, Ingeniero Civil de Profesión, amante de la Diosa Clío o de La Historia, Recipiendarios que se posesionaran como Miembros Correspondientes.

En esta ocasión me corresponde disertar sobre la obra del buen amigo, hombre de bien por antonomasia, Ing. Gerardo Suárez, a través de sus obras escritas, se trata de su más reciente investigación, Autobiografía de HILDAMAR ESCALANTE.
Don Gerardo Suárez Escalante, en ese afán tesonero e incansable de los buenos amigos de Clío, se nos acerca muy tranquilamente, con su suave y serena conducta de investigador acucioso en la revisión de manuscritos y todo aquel material que le ofrezcan los archivos tanto institucionales como familiares para regalarnos su fecundo trabajo de quien fuese una de nuestras mejores y eximias poetas, amante de los libros, especialmente las obras de la Literatura Universal; escritora exquisita tanto en sus versos como en su prosa . Y es que nos resulta supremamente grato todo lo que Don Gerardo Suárez nos expone en tan singular “Semblanza Biográfica” de los grandes talentos con que nos prestigiara su autobiografiada y pariente, la Profesor, Hildamar Escalante.
Sucintamente, diremos que al indagar sobre sus ancestros, Los Escalante, provienen de la Región de Cantabria de España Medieval. El origen de los Escalante en Venezuela, es desde luego de pura prosapia española. La tradición oral y escrita, nos señala quien fue el primer Escalante en arribar a estas tierras venezolanas, se trata, de Francisco de Escalante, quien acompañara al Capitán Don Francisco de Cáceres en la expedición y fundación de la Ciudad del Espíritu Santo de La Grita, año de 1576, quien luego fungió como Encomendero tanto en La Grita como en Bailadores. Concluye nuestro Recipiendario, Don Gerardo Suárez, que luego de muchas “investigaciones se han enterado y comprobado que su familia desciende de Bruno Nicolás de Escalante , quién nació alrededor de 1695 en La Grita, y luego tomó posesión del Valle de Los Murtos.
Entre los hechos que nos ocupan de esta investigación, que resaltan por su calidad y diafanidad fecunda nos ocuparemos por destacar todo lo que nuestro investigador nos permite conocer de su autobiografiada. Profesora, Hildamar Escalante. Comenzaremos por señalar que Hildamar fue una de las primeras periodistas de Venezuela y del Táchira, graduada en la Universidad Central de Venezuela, junto a un valioso grupo de mujeres periodistas de la época, entre quienes figuraban con Hildamar: Mérida de Valera, Lourdes Morales, Carmen Clemente Travieso, Ana Luisa Llovera (se presume que fue la primera mujer que hizo reporterismo de calle), Mercedes Pérez y María Teresa Castillo.
Para 1935, Hildamar Escalante, integra el grupo de Mujeres intelectuales que conformaron la Agrupación Cultural Femenina, A través de esta Fundación se proponen formar políticamente a las mujeres trabajadoras, contribuir a elevar su nivel cultural, erradicando el analfabetismo entre las damas mediante la creación de Escuelas Nocturnas y promoviendo la masificación de la Educación. Crearon Escuelas para obreras y fundaron la Casa de la Cultura Obrera y la Biblioteca Trina Larralde., Centro de Enseñanza de trabajos Manuales; trabajaron incansablemente por la obtención de los Derechos políticos de la mujer ; alcanzaron la conquista de la Reforma del Código de Comercio y el Derecho al voto femenino, toda una verdadera conquista política para la mujer Venezolana. En esta Agrupación participaron junto a Hildamar Escalante, escritores y poetisas de la talla de Ada Pérez Guevara, Elba Arraíz, Enrique Arvelo Larriva, Isabel Jiménez Arraíz, Irma de Sola , Trinita Cascolo, Lourdes Morales, Luz Machado, Panchita Soublette, Anamarina Colmenares, Luisa del Valle Silva, y las periodistas Carmen Clemente Travieso, Ana Luisa Llovera y María Teresa Castillo.
Otra de las actuaciones de gran participación y fecunda proyección de Hildamar por sus interesantes como instructivos análisis de la realidad venezolana de mediados del siglo XX, fue su colaboración como articulista de los Diarios caraqueños, El Heraldo, El Tiempo, El Nacional ,El Universal, Ahora, Últimas Noticias y en la Revista Nacional de Cultura, Ediciones del Ministerio de Educación y en el Library Journal de New York, muchos de sus escritos los firmaba Hildamar Escalante con el Seudónimo de Rosa Cornelia Flores. También publicó dos novelas, algunos relatos y bocetos de novelas. Se destaca su libro Mi Tierra, en él relata de manera interesante la historia de nuestra ciudad de San Cristóbal a partir de su Fundación.
Para 1937, por iniciativa del Superintendente de Educación Nacional de Venezuela, Doctor Don Mariano Picón Salas, Hildamar Escalante, conformó junto con un selecto grupo de profesionales de la Docencia y la Investigación, la misión técnica de maestros venezolanos que visitara Chile, para estudiar algunos aspectos de la enseñanza chilena. Ella participó y presidió el equipo que estudiara la Educación de las Escuela Técnicas Femeninas.
Otra de sus grandes facetas, fue su actuación como representante de la Biblioteca Nacional de Venezuela y su inscripción en la Escuela de Servicio de Biblioteca de la Universidad de Columbia, eran los años de 1938-1940. HILDAMAR, con una beca conferida por el Ministerio de Educación, elaboró los trabajos de Estudio sobre Biblioteconomía en Venezuela y Problemas de la Biblioteca en Venezuela. Sobre este último produjo un estudio de la situación de las Bibliotecas en Venezuela, en el que incluyó la Biblioteca Nacional de Caracas y la Biblioteca del Salón de Lectura de San Cristóbal.
Otra, de las agrupaciones que conformó tiene que ver con el Grupo Orión. Institución de carácter Literario, que se creó con el objeto del estudio y de la investigación de la Literatura y el Arte a través de Charlas y Lecturas.
Fue la Licda, Profesora Hildamar Escalante, un bello ejemplo de todo una figura de singular prestancia, con dotes excepcionales de Dama elegante, de una enriquecedora instrucción por las Artes, la Poesía y la Literatura. De una extraordinaria donosura, de mucha clase señorial y gozaba de un gran cariño y afecto, de admiración y respeto de sus contertulios, sus colegas del Liceo Militar Jáuregui de los años 60 y 70; todos ellos catedráticos de la Literatura, la Historia, la Filosofía, la Sociología, los Idiomas Modernos (francés e inglés) las Buenas Letras y todo lo que significara ese ejemplo vibrante y enaltecedor de la Cultural social, política, religiosa y económica de nuestros pueblos, en especial su entrañable Ciudad del Espíritu Santo de La Grita, su Táchira Señorial.

Sus grandes amigos de tertulias literarias y académicas , Profesores, Rafael Rojas Pérez, Profesor, Soto Ortiz(†). Prof. .Rafael Arellano Mora (†)., Prof, Asdrúbal Millán, Prof. Fabián Chacón Guerrero(†)., Dr. Marcos Aníbal Zambrano Cárdenas (†)., Prof. Juan Bautista Vásquez(†)., Prof. Domingo Enrique Lupi Orozco (†)., Prof. Meza González , Prof. Roberto Chávez (†). Prof. Rosa Elena de Tortosa, Prof. Ana de Benvenutto (†), entre otros, en su casa de la calle tres, cercana al Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, obra del eximio. Mons. Dr. Jesús Manuel Jáuregui Moreno, y de la Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Los Ángeles; podrán dar testimonio de su galanura y su extraordinario Don de Gentes, de esta Dama de singulares dotes y de una afabilidad incomparable. Todo un tesoro de mente prodigiosa y de inconmensurables bondades. Siempre le recordaré con mi mayor cariño y agradecimiento por todo lo que me enseñara con sus buenos ejemplos de docente y de coterránea especial. Paz a su alma y a la de su dignísimo esposo, Profesor, Tony Tesser y a su entrañable tío, venezolano de excepción, Dr. Diógenes Escalante ( ex Embajador de Venezuela en Washington, años 1937-1945, gobiernos de los Ilustres Ex presidentes Generales: Eleazar López Contreras; Isaías Medina Angarita, ambos tachirenses.