Archivo de la Academia de Historia del Táchira

Sesión Solemne Aniversaria 23/05/2014

Click sobre cualquier imagen para agrandar



Orden del día
1.      Himno Nacional de Venezuela
2.      Palabras del Presidente, Individuo de Número, Pbro. Dr. Luis Gilberto Santander Ramírez
3.      Presentación de los nuevos miembros a cargo del Lic. Nerio Enrique Leal Chacón
4.      Toma de Juramento por parte del Presidente a los nuevos Individuos de Número Economista Hilarión Pulido, Lic. José Antonio Pulido Zambrano y al Miembro Cronista Eutiquio Hevia.  Imposición del Botón (Decano de la Academia) y entrega de Credencial (Vicepresidente), a los nuevos miembros
5.      Himno de la Academia de Historia del Táchira
6.      Discurso de Orden a cargo del Individuo de Número,  Mons, Dr. Raúl Méndez Moncada, Decano de la Academia
7.      Juramentación de la nueva Junta Directiva a cargo de  Mons, Dr. Raúl Méndez Moncada, Decano de la Academia
8.      Palabras del nuevo  Presidente Lic. José Ernesto Becerra Golindano
9.      Himno del Estado Táchira

Asistentes destacados:
·         Dr. Jesús Gonzalez Romero, Academia de Medicina del Táchira
·         Don Rafael Ojeda Camperos, Sociedad Divulgadora de la Historia Militar
·         Prof. Gladys Lozada de Pérez, Presidenta de la Asociación de Cronistas del Táchira
·         Dra. Nelly Nuñez de Araujo, Presidente del Colegio Médicos del Táchira
·         Dr. Miguel Angel García Porras, Decano de Postgrado UNET
·         Prof. Buenaventura Sánchez, Presidente del Colegio de Licenciados en Educación Táchira
·         Ing. César Omaña, Profesor UCAT
·         Prof. Brixon Ramírez, ExDirector de Cultura del Estado
·         TSU Sigrid Poleo, Experta en edición bibliográfica
·         Ing. Sara Medina, Prof. Licenciatura de Música UNET, Intérprete de los himnos
·         Magister Anderson Jaimes, Museo del Táchira
·         Don Eliseo Zambrano, Cronista de El Cobre
·         Ing. Gerardo Suárez Escalante, Historiador

Academia del Táchira:


Miembros eméritos:
Prof. Horacio Moreno
Prof. Tirso Sánchez

Individuos de Número:
Mons. Dr. Raúl de Jesús Méndez Moncada (Decano)
Dr. José Joaquín Villamizar Molina
Lic. Nerio Enrique Leal Chacón
Pbro. Dr. Luís Gilberto Santander Ramírez
Dra. Inés Cecilia Ferrero Kellerhoff
Dra. Reina Mercedes Durán Lara
Antrop. Fanny Zulay Rojas Moreno
Prof. Gustavo Adolfo Garí Altuve
Dra. Yariessa Lugo Marmignon
Dr. Roberto Esteban Avendaño
Dr. Samir Abdalá Sánchez Escalante (Se excusó por reunión en UCAT)
Dr. Luís Antonio Hernández Contreras
Dr. José Pascual Mora García
Dr. Felipe de Jesús Guerrero
Dra. Betty M. Pérez de Chacón
Lic. José Ernesto Becerra Golindano
Dra. Ligia Esther Mogollón
Dr. Ramón Ernesto González Escorihuela
Dr. Ildefonso de Jesús Méndez Salcedo (Se excusó por estar en Caracas)
Pbro. Dr. Edgar Gregorio Sánchez Sánchez
Pbro. Dr. Carlos Javier García Mora
Economista Luís Hilarión Pulido
Lic. José Antonio Pulido Zambrano

Miembros Cronistas
Prof. Tirso Sánchez
Prof. Gladys Lozada de Pérez
Don Eliseo Zambrano
Don Eutiquio Hevia



La Ing. Sara Medina, intèrptrete de los himnos


PALABRAS DEL LICENCIADO JOSE ERNESTO BECERRA GOLINDANO COMO PRESIDENTE DE LA DIRECTIVA 2014/2016 EN LA SESIÓN SOLEMNE ANIVERSARIA DE LA ACADEMIA DE HISTORIA DEL TACHIRA, EL 23 DE MAYO DE 2014 EN EL AUDITORIO DEL MUSEO DEL TACHIRA

La ocasión exige que exprese mi agradecimiento a los honorables Individuos de Número por la designación como Presidente 2014-2016. Esta posición tiene mucho que ver con la coordinación con el colegio que es la corporación, la Academia; tiene que ver también que ver con la representación institucional, y nada que ver con autoridad o mandato. Los Académicos eligen estatutariamente uno de ellos para funciones muy precisas y tal será la responsabilidad que deseo ejercer los próximos dos años.
También debo agradecer la presencia de personas e instituciones que han tenido a bien acompañarnos, ese gesto amistoso y gregario es importante para la Academia. En la toma de juramento escucharon ustedes los objetivos de la corporación: la conservación de la memoria histórica, la preservación de su legado cultural y la promoción de la actividad creadora y de investigación. En su presencia, representación eximia de nuestra colectividad, realizamos nuestra Sesión Solemne Aniversaria que debe ser también renovación de nuestros votos. De nuestro compromiso. 
Otra expresión de gratitud es para la Dra. Reina Durán, Directora del Museo del Táchira, quien el propio día de la elección de la nueva Junta Directiva ofreció amablemente el bello auditorio del Museo del Táchira para este acto. Igualmente por la interpretación de los himnos a la Ingeniero Sara Medina, Docente de la Licenciatura de Música de la UNET, con una dilatada y calificada trayectoria musical, que incluye a su hermana la Profesora Martha Medina quien dirige la Fundación Cultural Táriba y a su señor padre, Don José Luís Medina, corista por decenios en Nuestra Señora de la Consolación, y quien en junio arriba a sus cien años con una lucidez ejemplar en su casa de siempre en Táriba.
Quiero también, con la venia de todos, expresar mi agradecimiento a los representantes de la Academia de Medicina, UCAT, del Colegio de Médicos del Estado Táchira, de la Asociación de Cronistas del Táchira y Miembros Cronistas de la Academia, representados por la Profesora Gladys Lozada de Pérez, a mis amigos el Prof. Brixon Ramírez, el Dr. Miguel García, Decano de Postgrado de la UNET, a mi hermano Gonzalo Enrique Becerra Golindano y a mi hija la bachiller  María Angélica Becerra Morales, desde muy niña acompañante de su padre en el camino académico
Y el agradecimiento más sentido a Dios, que se empeña en regalarnos gratas experiencias en la vida como la que hoy, no me sonroja decirlo, disfrutamos.
Lamentamos la ausencia del Dr. Mario Villamizar Suárez, representante de la Academia de historia de Norte de Santander quien tenía todo listo para acompañarnos pero un muy probable cierre de frontera motivado por las elecciones colombianas, trae como consecuencia la cancelación de su viaje. También la del Miembro Honorario Dr. Dandry Leonardo Omaña Casanova, a quién un obligado reposo médico le impidió asistir.
Saludo con afecto las incorporaciones de Hilarión Pulido, José Antonio Pulido y Eutiquio Hevia. Bienvenidos al seno de la Academia a quienes desde ya tratamos como hermanos en la historia.
Quisiera señalar en forma muy breve algunas líneas que debe considerar la Academia en este período y que están marcadas por el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, las TICs. La Academia se abre a este campo desde enero de 2006 cuando abre su blog en internet y que al momento supera las 17.000 visitas, labor que continúa. Las dos últimas piezas “subidas” son dos magníficos discursos de nuestro Expresidente, el Dr. José Joaquín Villamizar Molina, Cronista de San Cristóbal y Santa Ana, Decano de los Cronistas de Venezuela, miembro de las Academias de Historia del Zulia, en Maracaibo; de Norte de Santander en Cúcuta; y Boyacense de la Historia, en Tunja.
Se ha venido trabajando en la búsqueda en Internet de libros electrónicos antiguos, especialmente de Historia y Geografía de Venezuela, ya los Académicos y algunas personalidades han recibido más de cien textos en tres cds, entre los que se cuentan: Documentos para la Historia de Venezuela 1830-31. Editoriales de El Venezolano 1840-42  publicados en 1883. El General Miranda del Marqués de Rojas del año1884. El Gobierno de Rojas Paul de 1891 por González Guinan. El voto de Venezuela publicado en 1885 (La aclamación) con más de 1500 páginas. Geografía de Venezuela por Codazzi de 1841. Rasgos Biográficos de Guzmán Blanco publicado en 1876. Venezuela al día, 1928 de Vivanco con más de 1200 páginas. Los 9 libros de la Historia de Heródoto y un muy largo etcétera.
Tenemos también las pruebas iniciales de la digitalización de los Boletines del antiguo Centro de Historia del Táchira cuya publicación se iniciara en 1950. Ya están escaneados los dos primeros números y la Academia considerará en próximas semanas las estrategias de divulgación. Se ha iniciado también la digitalización de archivos parroquiales. Este proceso se adelanta como parte de las actividades de investigación de la maestría de Historia de la ULA Táchira e inspirado por el Proyecto de Archivo Digital del Táchira Monseñor Sánchez Espejo, ambas iniciativas emprendidas por el Dr. Pascual Mora García. En esta línea ya se digitalizó el primer libro de gobierno de la parroquia San Juan Nepomuceno de Michelena y también los documentos más antiguos de esa ciudad, utilizando un Scanner no invasivo que no entra en contacto con los documentos garantizando su preservación. Estos trabajos están en la fase de proceso de las imágenes digitales con la finalidad de ajustar el procedimiento.
Además aspiramos estudiar un Reglamento de Condecoraciones, internas y externas, mediante el cual se reconozcan las actividades destacadas de los miembros, personalidades e instituciones en el ámbito histórico
Estas líneas trazadas rápidas y escuetamente muestran algunos de los frentes de trabajo virtual de nuestra Academia, que se unen a la apertura inicial de una biblioteca especializada, y a las relaciones nacionales e internacionales, conformando una actividad silenciosa pero coherente y útil.
Finalizo felicitando al Presidente saliente, Pbro. Dr. Luis Gilberto Santander Ramírez, y a toda la directiva que le acompañó por un trabajo constante e incansable, lo que esté en proceso se continuará con la misma pasión. Al mismo tiempo manifiesto mi confianza en la nueva directiva que, acompañada por todos los miembros de la institución como ha sido tradición, cosechará nuevos éxitos institucionales.
Gracias a todos.

 


Discurso del 14/10/12 del Pbro. Dr. Edgar Sánchez

EN EL DÍA DE LA TACHIRANEIDAD:
PRINCIPIOS Y VALORES

Discurso de Orden pronunciado por el Pbro. Dr. Edgar Gregorio Sánchez, con motivo de la celebración del Día de la Tachiraneidad. Acto convocado por el Poder Ejecutivo del Estado Táchira y celebrado en la Plaza Bolívar de San Cristóbal el día 14 de marzo de 2012 en los 156 años de creación de la Provincia del Táchira.

1. El hito histórico
         Hace 156 años, un 14 de marzo de 1856, fue creada la Provincia del Táchira. Tres días antes, el 11 de marzo, el Congreso de la República había emitido el Decreto de Creación y el día 14 fue sancionado por el Ejecutivo Nacional. Cuatro fueron los cantones que conformaban la nueva Provincia de la República: San Cristóbal, Lobatera, La Grita y San Antonio; y según los registros de población de aquel tiempo, contaba  con 42.731 habitantes.
         El acto republicano de hace 156 años es sin duda alguna un singular punto de referencia de lo que hoy estamos celebrando: el Día de la Tachiraneidad, una categoría que distintos estudios entre los que destacan aquellos adelantados por el Dr. Pascual Mora García, profesor de la Universidad de Los Andes (ULA núcleo Táchira) e Individuo de Número de la Academia de Historia del Estado Táchira, han dado soporte epistemológico e historiográfico. 
         El Día que hoy celebramos está destinado para mirar más allá de una fecha; fue recientemente establecido por el Ejecutivo del Estado para celebrar principios y valores que la gente que ha vivido, vive y vivirá en este Estado, cree y quiere defender; principios y valores que podrían hacer de cada tachirense, nacido aquí o llegado aquí «cual nuevo Titán», como lo dice el himno de  nuestro estado.
2. Principios y valores de la tachiraneidad
         Existen algunos principios y valores que nos podrían ayudar a los tachirenses, nacidos aquí o venidos aquí, a cultivar nuestro ser ¿Cuáles podrían ser estos principios y valores? Teniendo en consideración que entre este año 2012 y el venidero 2013 se cumplirán 100 años de la creación del himno del estado Táchira, quisiera hacer referencia a cuatro valores que están allí contenidos, los ejes transversales de nuestra canción común. 
         El poeta Miguel Eugenio Vargas, autor de la letra de nuestro himno, teniendo en consideración lo que podríamos llamar nuestros principios y valores, o aquello que los romanos llamaros las «morens maiorum», ve a los tachirenses como una FAMILIA, en efecto, nuestro himno habla del «hogar tachirense», y hogar es morada de una familia. Además, cada estrofa del himno está consagrada a un valor; la primera de ellas está consagrada al TRABAJO; la segunda a la PAZ, y la tercera a la IGUALDAD, y la última estrofa al agruparlos busca hacer como una viva proclama de todos ellos.
3. ¿Cómo estamos hoy?
         Ahora bien, el Día la Tachiraneidad debe significar un día para examinarnos sobre esta herencia axiológica recibida de nuestros antepasados, esencia con la cual debemos proyectar nuestro futuro.  A la luz del «Diagnóstico para la renovación moral del Táchira» elaborado en el 2011 por la Diócesis de San Cristóbal, y a luz del trabajo «El Táchira en Cifras» publicado en julio de 2011 por la Universidad Católica del Táchira (UCAT), quisiera realizar un breve examen de la salud de nuestro Estado en cuanto a estos cuatro ejes axiológicos que nuestro himno nos presenta.
         El estudio de la UCAT, al examinar LA FAMILIA, en cuanto al problema de la vivienda señala que el 40%  de las viviendas no reúnen las condiciones mínimas indispensables.  También refleja que en un 25% de hogares, los miembros de una misma familia, promedio de cinco por familia, duermen todos en una misma habitación, lo que vendría a significar, según los criterios del Instituto Nacional de Estadística, condiciones de hacinamiento. Por su parte, el Diagnóstico moral de la Diócesis señala una serie de factores y situaciones que se viven al interno de muchas familias y que la están debilitando: el lenguaje agresivo, la deficiencia en la formación humana y cristiana, el maltrato verbal y físico, la maternidad y paternidad irresponsable; y el Diagnóstico concluye manifestando que hay una «perdida de la familia como núcleo central de la sociedad» tachirense.
         En cuanto al TRABAJO, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en el estado Táchira el desempleo es de 6%, y según los datos de la Federación de Trabajadores del Táchira, es de 47%. La diferencia está en que el Instituto Nacional de Estadística suma como empleo el trabajo de «economía informal», y FetraTáchira mide como empleo el trabajo de la «economía formal». El estudio de la UCAT, refiere que el empleo es uno de los mayores problemas de la sociedad tachirense, y que el 26,2% de la población tachirense lo señala como uno de sus «problemas más graves». El estudio también refiere que el 52% de la fuerza laboral del Táchira son trabajadores no calificados, es decir, sin ningún tipo de estudio para respaldar lo que hacen. Y el Diagnóstico moral de la Diócesis, habla de una «pérdida del valor del trabajo como medio de realización personal».
         En cuanto a la PAZ, el estudio de la UCAT registra los casos de violencia y los refleja de la siguiente manera: un 37% de violencia delictiva, un 20% de grupos armados, un 21% de violencia familiar, un 11% de violencia institucional, un 10% de violencia escolar. A esto hay que sumar la cotidiana violencia política y el gravísimo problema de la administración de justicia. Por su parte, el Diagnóstico de la Diócesis señala que hay un «deterioro de la convivencia comunitaria» y enuncia como contrarias a la paz social la escrupulosa proliferación de licorerías, el aumento de la distribución y consumo de drogas, el contrabando y el sicariato, entre otros flagelos que alteran nuestra convivencia y paz social.
         El cuarto valor a examinar es la IGUALDAD. Es indudable que en un clima donde hay violencia familiar, donde falta el trabajo, donde hace falta mano de obra cualificada, donde se impone la ley del más fuerte, donde la justicia no funciona: la igualdad está muy deteriorada. Esta desigualdad, según el informe de la UCAT deja en estado de vulnerabilidad el 22% de las familias tachirenses. Y toda ésta situación, según el Diagnóstico Moral de la Diócesis, está contribuyendo  a un «deterioro del bienestar físico, mental y social de las personas que viven en el Táchira».
4. La crisis, como oportunidad para reafirmar principios y valores
         No hemos venido aquí para maldecir las tinieblas, sino para encender una luz que nos permita alumbrar nuestro caminar. Los tachirenses no somos narcisistas, y por eso no tenemos miedo de examinarnos; y aunque los anteriores datos nos hacen ver que nuestros principios y valores están alterados, somos conocedores también en qué dirección debemos caminar.
         Queridos amigos, toda crisis es una oportunidad para el crecimiento. Los tachirenses no somos una sociedad para quedarnos a celebrar la agonía de nuestra identidad. Y creo que el Día de la Tachiraneidad busca hacer frente a esta crisis y a cualquier otro peligro que pueda poner en riesgo nuestra pertenencia al Táchira. 
          Haber hecho aquella lectura guiados por los principios y valores enarbolados en nuestro himno, pretende ser un llamado  a nuestra conciencia tachirense para que busquemos ser lo que somos. Aunque tengamos algunos valores alterados, eso no es lo que somos, ni lo que queremos ser. Haber llamado la atención sobre estos flagelos, es un repique de campanas para que no nos acostumbremos a lo accidental ya que cuando estos accidentes se hacen costumbre, podrían entonces ir configurado negativamente nuestro ser. Este Día de la Tachiraneidad está destinado, pues, para reafirmar nuestros principios y valores, y con ellos proyectarnos al futuro “cual nuevos titanes” (Cfr. Himno del Estado Táchira)
5. ¿Cuales podrían ser nuestros principios y valores?
         Quisiera hacer referencia a principios y valores que están en nuestra mentalidad, en nuestro imaginario, en nuestra historia. Si ya se ha avanzado en delinear los aspectos epistemológicos e historiográficos de la tachiraneidad, pienso que también es saludable avanzar (en mi caso con cierto atrevimiento), en delinear sus aspectos axiológicos. Esta tarea no puede estar limitada a un discurso  a la visión de una sola persona; sin embargo, quisiera referir unas ideas que podrían conformar un esquema de trabajo en cuanto a los aspectos axiológicos, es decir, en cuanto a los principios y valores de la tachiraneidad.
         Primero, LA FAMILIA. El Táchira será como sea su familia; si tiene familias fuertes, será fuerte; si tiene familias fragmentadas, estará fragmentado. El Táchira ha soñado con ser una familia, en efecto en nuestro himno el Táchira está pensado como un hogar, y de paso, un hogar que sonríe: «el hogar tachirense sonríe», dice nuestro himno. Sonrreir es tener esperanza, es estar abiertos al futuro, es tener confianza que la luz triunfará sobre las tinieblas.
         Segundo, EL TRABAJO. Nuestro himno en una de sus estrofas señala que «el trabajo es la fuerza suprema, / que nos lleva cual nuevo Titán / a la  meta sublime y gloriosa, / de los pueblos que saben triunfar». Hablar del tachirense, es hablar de trabajo; en efecto, en otras regiones de la geografía nacional, tener en el currículo que somos del Táchira, es ya una buena carta de presentación. En los tiempos de la Colonia, a Los Andes venezolanos, y más concretamente al Táchira, no llegó la esclavitud importada de África porque nuestros mayores y antepasados no tenían miedo al trabajo ni se dejaron sustituir. Pero esto hoy, en pleno siglo XXI, no basta; las nuevas tecnologías han hecho del trabajo un asunto más exigente; lo que antes exigía «fuerza física», hoy necesita sobre todo «fuera intelectual». Y ser productivos hoy,  nos pone el reto, no tanto de  transformar la «materia prima», sino de cultivar nuestra «materia gris»; y hoy, en pleno siglo XXI, sin una educación de calidad es simplemente imposible tener trabajos personalmente satisfactorios y socialmente útiles.
          Tercer valor, el de LA PAZ. Y cuando hablamos de paz, no sólo es aquello de ausencia de guerra. Cuando nuestro himno coloca la cuestión de la paz, es una síntesis de convivencia humana, de tolerancia, de aceptación del otro, del diverso, del que piensa distinto. Aquí han llegado españoles e italianos, alemanes y colombianos, de Barinas y del Zulia, de Maracaibo y de Oriente, y muy bien nos hemos entendido con ellos; aquí se suma, no se resta. Nosotros creemos en la cordialidad, en la amistad, en la receptividad y en la urbanidad. En los tiempos de Monseñor Jáuregui, finales del siglo XIX, su «Manual de Urbanidad» fue adoptado por otras instituciones educativas no sólo de Venezuela sino de Latinoamérica. ¡Qué bello! el Táchira, no sólo enseñó y cultivó la amabilidad y la urbanidad, sino que incluso las exportó. 
          Y el cuarto principio que emerge de nuestra tachiraneidad, es LA IGUALDAD. Creemos en la igualdad, un principio que los tachirenses muy bien sabemos distinguir del igualitarismo. Al profesando en nuestro himno el principio de igualdad ciudadana, manifestamos  una profunda convicción de ciudadanía que ha de impulsarnos a caminar tenazmente en dos direcciones. Primeramente, la igualdad es un principio que nosotros ciudadano le imponemos al Estado. Es una exigencia que se hace a los que nos gobiernas, porque creemos que es un principio sobre el cual se funda nuestra ciudadanía. Iguales ante las instituciones del Estado, sean estas del poder central, del poder regional o del poder municipal. Las desigualdades ante la ley, ante las instituciones del Estado, ante lo que es de todos, desintegra nuestra vida social, y sobre todo desintegra nuestro sentido de pertenencia a una causa común.
          En segundo lugar, como Provincia que forma parte de una República federal, tenemos como imperativo, independientemente de nuestras discrepancias internas, reclamar y defender la igualdad y los derechos de nuestra Provincia en el concierto de una República federal y descentralizada tal cual lo establece nuestra Constitución Nacional (Cf. Constitución Nacional, 1999, Arts. 4, 6, 16) . Este principio debe ser afirmado aquí, dentro de nosotros, y reafirmado ante los otros estados y ante el poder central.
6. Para avivar las luces: el principio de subsidiaridad
          Queridos amigos, al reafirmar en este día tanto nuestros PRINCIPIOS y VALORES como nuestros DEBERES y DERECHOS en nuestra condición de Estado autónomo en el concierto de una República federal y descentralizada, creo que en la profundización de ésta condición está parte del remedio para hacer frente a los males sociales, políticos y económicos que nos están afligiendo como entidad federal. En estos momentos de nuestra historia local y republicana, hago votos para que el «principio de subsidiaridad» que la Doctrina Social de la Iglesia promueve para una saludable vida social y política sea conocido y profundizado (Cf. Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, 2004, nn. 185-188). Sé que en medio de nuestras oscuranas ese principio será foco de luz para nuestros líderes, ya que vendrá a iluminar el desarrollo integral sostenible de todos nuestros pueblos. También, el «principio de subsidiaridad» ilumina a los habitantes de un Estado autónomo en el concierto de una República federal y descentralizada, en cuanto al ejercicio de nuestros DEBERES y DERECHOS a no ser absorbidos, ni sustituidos, ni suplantados en nuestra autonomía, en nuestras responsabilidades y en nuestras iniciativas.
           Hoy, 156 años después de aquel 1856, la Provincia del Táchira viene llamada Estado Táchira, sus cuatro cantones se han transformado en veinte nueve municipios, y sus 42.731 habitantes, según el reciente censo del 2011, se han multiplicado hasta ser hoy 1.163.593. Para nosotros, los tachirenses de 2012, se nos convierte en imperativo optar una vez más por los principios y valores de la FAMILIA, del TRABAJO, de la PAZ y de la IGUALDAD. Necesario hablar y escribir de ellos, estudiarlos y enseñarlos,  profundizarlos y difundirlos, cantarlos y predicarlos:
           «Que en el Táchira ondule por siempre / como enseña (bandera, estandarte) de honor regional, / con la unión y altivez de sus hijos, / el trabajo, la paz, la igualdad».
            Muchas gracias.


Discurso del Dr. Villamizar Molina el 14/5/2013


DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DR. J. J. VILLAMIZAR MOLINA EL 14 DE MAYO DE 2.013, EN LA INAUGURACIÓN DEL CONGRESO DIPLOMADO INTERNACIONAL DE HISTORIA: BICENTENARIO DE BOLÍVAR EN EL TÁCHIRA. QUINTA LA POTRERA, DIRECCIÓN NACIONAL DEL IUFRONT

      Se reúne el día de hoy en esta ilustre Academia de Historia del  Táchira las representaciones de las fuerzas humanísticas, intelectuales y patrióticas de nuestra región para conmemorar los doscientos años del más grande de nuestros acontecimientos  que haya vivido nuestra tierra. Tal es el paso luminoso de nuestro Libertador Simón Bolívar por nuestras ansiosas  y alborozadas montañas y ciudades en la marcha invencible y llena de gloria de su  Campaña Admirable el año 1813
     Están así aquí presentes las fervorosas intenciones de esta Academia que preside el Pbro. Dr. Gilberto Santander, de la Sociedad Bolivariana del  Táchira que preside el Dr. Adolfo Sánchez Fernández, de la Ilustre Universidad de los andes con su Coordinador Dr. Omar Pérez Diaz, del Canciller Pavel Rondón, Presidente de la Comisión del Bicentenario de la Campaña Admirable, de nuestro anfitrión Dr. Dandry Leonardo Omaña Casanova Director Nacional del IUFRONT y de la  Sociedad Civil todo de nuestro Estado para conmemorar acontecimiento tan memorable que eleva el prestigio de nuestra región a niveles distinguidos dentro del campo de los grandes sucesos venezolanos.  Todos estos distinguidos organismos se hacen presentes  dirigidos con tino patriótico y sumo por nuestro gran representante humanístico el Dr. José Pascual Mora García quien no deja pasar nunca una oportunidad para exaltar los valores que nos identifican como gran comunidad presente y avizora ante los principales sucesos del país.
           Al reuniros hoy en este respetable recinto es como si aquí estuviera presente todo el Táchira. Todo, desde  San Antonio, lavilla que fue primera en levantar la cerviz, para  abrir el paso al Padre de la Patria, Capacho, con su poética acogedora casa de Ranchería, que abrió tantas veces las puertas de sus salones para agasajarlo; San Cristóbal que sintió la consagración de sus pasos en su  vetusta Iglesia, en las opulentas casas de María del Carmen Ramírez de Briceño y de don Manuel Briceño Altuve, recatada Vila fundada el 31 de marzo de 1561 por el capitán salmantino Juan Maldonado y destinada a recibir doce veces su presencia para ser sede diplomática entre otras cosas, del Armisticio y Regularización de la Guerra; Táriba, preciosa pela del Tormes elevada en su airosa planicie, e iluminada siempre por los fulgurantes resplandores de Nuestra Señora de la Consolación que regalaría al héroe tres preciosas lámparas votivas de plata para sufragar los gastos de su Campaña, Lobaera, escondida entre múltiples florestas, enardecida siempre por el fervor de sus habitantes e inspirada por los divinos alientos e Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; el Zumbador, altivo y alfombrado miosotis donde la altura inspiran al  viajero aliento y fuerzas; el Cobre, alto y esperanzado entre sus cerros; Angostura, el pedazo de paisaje arrebatado a nuestra geografía y la ciudad el Espíritu Santo de La Grita, fundada en 1576 por don Francisco de Cáceres y prodiga siempre de acogedores parabienes y mercedes como los brazos extendidos de su Santo Cristo de Tadea, patrono de los andes venezolanos y que fue digna inspiración reverencial del más augusto y devoto de los héroes de América.
Parece así que todos nuestros bosques y florestas, todos nuestros caminos, todas nuestras ciudades y humanos asentamientos se regocijaran hoy día así como lo hicieron en aquellos tiempos gloriosos de 1813 para rendir el homenaje debido al excelso hombre que dignificaba a su paso las regiones donde se hacía presente.

EL DOLOR,  CUNA DE LA GLORIA
¿Qué fuerza sobrenatural y divina hizo, que nuestra muy amada Villa de San Cristóbal, entonces un minúsculo caserío con faz de aldea se convirtiera e la la sede e la gloria, en la estación del camino celeste de la heroicidad? ¿Qué impulso material o psicológico fue el responsable para que nuestra mansa forma de vivir se transformara en el agitado y victorioso escenario de la esperanza y la libertad?  Sucede esto porque el corazón se disipa y aún se diseca cuando no tiene nada que sufrir. Las gentes dichosas no conocen gran cosa de la vida; el dolor es el gran maestro del hombre. El hombre está más fuertemente organizado para el dolor que para el placer. Los hombres tienden siempre a libertarse del dolor
Pocas veces Simón Bolívar se ha sentido tan abatido y tan lleno de dolor. Parece que su mente propendiera a deprimirse como no ha mucho tiempo se deprimió en Viena a pesar de los encantos del viejo mundo. Esa vez su depresión fue endógena, sin causa, aún cuando no se  habían cicatrizado todavía los pesares por la inesperada desaparición de María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza. Esta vez está acongojado por una causa desesperante. Quizá por una culpabilidad que le corroe el alma. No pude aceptar la realidad de la Capitulación del Generalísimo Francisco de Miranda ante Domingo Monteverde y no puede aceptar que en sus propias manos se haya perdido la Fortaleza de Puerto Cabello. Además, la sombra de Miranda le persigue y atosiga. Miranda había soñado en crear u gran imperio democrático llamado Colombia desde el Río Grande hasta la Patagonia. ¿tuvo en alguna responsabilidad en la suerte de Miranda y en haber deshecho estos sueños de la grandeza de América?. Pensamientos horribles le corroen el alma. Dolores punzantes se clavan en su mente. Está mudo e inerme. Está lleno de pensamientos sombríos. Está silencioso e incólume, tal vez embrutecido por el dolor de los recuerdos, oyendo sólo el golpear de las olas gigantescas del Caribe ante las formidables moles de los muros de Cartagena. Los románticos balcones llenos de geranios multicolores que retratan el sortilegio de los encantos andaluces no ejercen sobre su  inspirada imaginación ningún encanto. Sólo la fachada en una plaza silenciosa del vetusto Palacio de la Inquisición revela sus sentimientos. Hay que hacer algo. Hay que hacer mucho. Hay que darle la libertad a los pueblos oprimidos. Hay que redimir su patria. Indefenso y solitario consuela sus pesares en su célebre Manifiesto de diciembre d 1812 dirigido por un caraqueño a los ciudadanos de la Nueva Granada. Y aquí surge una gran esperanza. La nueva Granada es su hermana mayor. Como tal no podrá defraudarlo. Por lo pronto el manifiesto tiene un eco resonante en dos hombres ilustres. Son ellos el prócer Manuel Rodríguez Torices, gobernador del Estaado de Cartagena y Camilo Torres, Presidente de la Unión de Estados Neogranadinos. Rodríguez Torices envía a Bolívar al puesto de Barranca bajo las órdenes del General Pedro Labatut, antiguo pirata y General del estado mayor del Generalísimo Francisco de Miranda. Ahora está en Barrancas, en el Bajo Magdalena. Todo el Bajo Magdalena está infestado de realistas hasta la Provincia de Samaria. Por estos enemigos está interrumpido el paso hasta el interior de la nación. Bolívar no se encuentra satisfecho. ¿Cómo pude estar satisfecho él si en su sangre y en su mente bullen las grandezas del genio y allí, en Barranca tiene que verse a las órdenes de un antiguo pirata del Caribe?.  Cómo él que representa tempestades de victorias puede permanecer así inmóvil y sin acciones?. Le viene a la mente la imagen del personaje más conspicuo del poema homérico. Sí, la imagen de Aquiles, el héroe supremo de la Ilíada cuando se encontraba retraído, solo y triste en su tienda sin ninguna acción, debido a la tristeza de haber visto y sentido arrebatada por Agamenón su bella esclava Briseida, el    encanto de sus ojos y arrullo de su corazón. Pero Aquiles se transformó en un gigante de valor y de heroicidad cuando supo que habían matado a Patroclo, su caro amigo. Entonces se revistió de un valor inusitado y se lanzó al campo de batalla troyano para vengar en el valeroso Héctor sus afrentas y desgracias. El joven  Bolívar de apenas 29 años se rebela. Tiene que obedecer a las leyes irrefrenables de su impulso. Su valor se tiene que desbordar. Poderosas ambiciones que surgen en sus pensamientos se desbordan. Las ideas antes lúgubres y fría se transforman en acalorados e irresistibles órdenes de su imperiosa psicología. Debe romper con todas las formalidades  e impedimentos así ello implique desobediencia delirante  e inaplazable. Lo que son ideaciones psicológicas se traducen  en marchas reales y acciones valerosas y evidente. La Campaña del Bajo Madgalena es un impromptus de valor, de tenacidad y de heroicidad.
               La marcha de la epopeya invencible comienza el 23 de diciembre de 1812 Bolívar ataca y se apodera del desprevenido Tenerife. Después seguirá por Mompox, El Banco, Chiriguaná, Tamalameque, Puente Real y Ocaña. Su estrategia  es la rapidez y la sorpresa. Como si todo estuviera profetizado por un augur infalible Bolívar se apodera de ciudades y poblados que no lo esperan; hace suyos importantes armamentos militares y parques, se apodera de barcos anclados mansamente a las riberas del Magdalena y hace suyos cuantiosos botines.
               Hay algo sobrenatural en este caraqueño predestinado. Es uno de los dones máximos con que lo ha dotado la Divina Providencia. Porque posee un magnetismo poderoso e inigualable. Las gentes con las que se encuentra, como poseídas de un hechizo misterioso e irresistible le siguen bajo sus banderas desplegadas donde brillan las estrellas de la libertad. Para él no hay ni advertencias ni obstáculos, ni siquiera las amenazas de su salud física. Porque en esta Campaña del Bajo Magdalena le  asedian accesos febriles misteriosos. Pueden responder a la reactivación de la solapada primo infección tuberculosa que lleva en un pulmón desde la infancia, pero Bolívar continúa incólume y desapercibido. Para él no existen las advertencias cuando se trata de proseguir la marcha por la libertad. No hace mucho tiempo exclamó en Caracas: “Si la naturaleza se opone contra nosotros lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca”. Con estos impulsos indetenibles llega a Ocaña, ciudad hermosa y culta, propia para un interludio romántico de amor. Allí viven las Ibáñez, especialmente la hermosa Bernardina. Hay un solaz de quietud y romanticismo, todo dictado  por los impulsos del corazón. Pero Bolívar prosigue indetenible. Esta vez toma el camino de Salazar de las Palmas, y por esta vía se dirige a la Villa del San José de Cúcuta.
                      El español don Ramón Correa encargado de vigilar la paz de esos territorios está  sumido apaciblemente en el Templo  en devotas meditaciones. Es el 28 de febrero Pero  llega Bolívar e interrumpe sorpresivamente sus quietudes.  Don Ramón Correa trata de defender  la Villa atacada con unas fuerzas doblemente superiores a las del caraqueño, pero Bolívar le vence con sólo 500 hombres, se apodera de todo el parque del enemigo, de importante material de guerra y de un cuantioso  botín. Corra huye hacia Venezuela, hacia La Grita y Mérida. Bolívar le persigue hasta San Antonio.

EL LIBERTADOR EN VENEZUELA
               El soldado aureolado por las victorias llega a San Antonio el 1º de marzo. Es allí donde exclama ante sus ciudadanos en una hermosa proclama que es la primera en el territorio de su patria:
“Vosotros  tenéis la dicha en ser los primeros en levantar la cerviz, sacudiendo el yugo que os abrumaba en la mayor crueldad, porque defendisteis en vuestros propios hogares vuestros sagrados derechos. En este día ha resucitado la República de Venezuela, tomando el  primer aliento en la patriótica y valerosa Villa de San Antonio, primera en respirar la libertad, como lo es en  el orden local de vuestro arado territorio.”
Bolívar regresa a Cúcuta puesto que aún no ha llegado el permiso para invadir a Venezuela. Son dos meses  y medio los que transcurren en esta Villa antes de que llegue la l tan ansiada orden a pesar de las diligencias que han  hecho allí el capitán José Félix Ribas y el Dr. Cristóbal  Mendoza. Entre tanto el Gobierno de la Unión se ha mostrado muy satisfecho con las acciones de Bolívar. Le ha designado Jefe Supremo del ejército de la Unión. Le ha designado ciudadano de la Nueva Granada y le ha dado el título de Brigadier, equivalente a General de Brigada de los Ejércitos  de la Unión. El Gobierno de la Provincia de Cundinamarca le ha enviado un contingente de 150 hombres jóvenes y bien dispuestos para engrosar sus    tropas.
      En Cúcuta Bolívar espera la ansiada autorización y se ocupa de saber cómo andan las cosas en Venezuela. Allí se encuentra el coronel Cartagenés Don Manuel del Castillo y Rada quien desde que don Ramón Correa ha estado en la Villa ha permanecido pendiente de las operaciones en Pie de Cuesta. Muy pronto surgirán desavenencias  entre Bolívar y este oficial. Del Castillo no es de la opinión de llevar los soldados de la Unión de Provincias Neogranadinas a Venezuela y mucho menos de hacerlas avanzar más allá de Mérida, pues considera que esta acción es un atrevimiento y significa de seguro un suicidio colectivo para ellos. Sin embargo Bolívar está atento de los acontecimientos en Venezuela. Autorizado por el Congreso para marchar hacia La Grita, se dirige el Libertador desde su Cuartel General de Cúcuta al Poder Ejecutivo el día 23  para informarlo que hallándose el enemigo en dicha ciudad, determinó que marche el coronel  Don Manuel del Castillo con 500 ´0 600 hombres a  destruirlo, o desalojarlo por lo menos. Esta operación no es muy difícil –agrega – tanto por la naturaleza de las tropas de Correa como por el valor de nuestros soldados y su  acierto  y valor militar que distinguen al citado coronel, y al teniente coronel Atanasio Girardot quienes comandan la expedición. Obsérvese que el Brigadier, a pesar de la manifiesta hostilidad de Castillo, no omite en su anterior comunicación hacer el elogio “del talento y virtud militar” de su rival, dando con ello nueva prueba de su alteza de miras al proponer al alto empeño patriótico que le guiaba, cualquier acto interno que hubiera podido dejar huella de resentimiento o inquina en su corcón. El oficial escogido por Bolívar salió el  2 de abril con 800 hombres a combatir al enemigo, que dudamos, dice éste al Poder Ejecutivo de la Unión, permanezca allí.

BOLÍVAR EN SAN CRISTÓBAL
                     Bolívar continúa en Cúcuta esperando el tan ansiado permiso, pero sus pensamientos  están puestos en Venezuela, en  los sucesos que allí ocurren y que allí han de venir, y siente gran ansiedad por conocer los lugares por donde habrá de conducir su Campaña. Por eso decide adelantarse hacia la Grita a estudiar los lugares y las  circunstancias, A estos fines sale de San José de Cúcuta el día 16 de abril. Es ya una marcha de penetración regular en Venezuela. Los pueblos y montañas de su patria se estremecen de alegría al recibir el paso del Libertador. El primero es San Antonio donde ya ha estado el 1º de marzo. El itinerario seguido desde aquí nos lo señala el Profesor José García rodríguez en el Boletín del Centro de Historia del Táchira, Nº 19, lapso de mayo a julio, Segunda Parte en la siguiente forma: San Antonio, La Popita, Cacaguita, Clemones, Alto Viento, Capacho, Ranchería, Piedra Ancha y Zorca.
          Unos pasos más y tiene a la vista la sabana alta y poblada donde Juan  Maldonado fundó la Villa de San Cristóbal el 31 de marzo de 1561, Bolívar detiene el paso. A su frente se desliza el río Tormes, si no tan caudaloso si tan musical y poético como el recordado río de Salamanca y Barco de Ávila del cual el fundador tomó su nombre para sustituir  la  denominación aborigen de Río de las Ahuyamas. Al frente está la sabana alta y poblada donde asienta la Villeta de los alcaldes Rodrigo  de Parada y Rodrigo Sánchez de Parada y de tantos alcaldes de los siglos XVII y XVIII que conocieron de las esperanzas como conocieron de las penurias y horrores de los ataque de los indios de la nación Chinata que se prolongaron desde 1623  hasta  1702 causando incendios, robos y asesinatos, siendo el estupor terrorífico de los vellorios. Es la misma Villa del Procurador Don Francisco de Cárdenas quien en 1654 se quejara ante el Visitador don Diego de Baños y Sotomayor de las pobrezas y desamparos de la Villa. Es la misma Villa que visitó en 1655 el doctor Juan Modesto de Méler, quien describió un sucinto diario geográfico de los sitios tachirenses visitados de sur a norte, desde el pueblo de Capacho hasta la ciudad del Espíritu Santo de La Grita y el Valle de los Bailadores, Es la misma Villa que nunca ha sido conmovida por estremecimientos ideológicos, sino que sumisa al Rey de España sólo ha conocido consagración leal y casi religiosa a la corona del monarca, Es la mismo Villa de la Iglesia de San Cristóbal, antes de paja y bahareque y ahora de ladrillos y provista de una torre centinela. Allí siempre han acampado los Santos Patronos, San Cristóbal, su epónimo, Patrono de los Viajeros y San Sebastián, mártir invocado ante los horrores de los flechazos de los indios Chinatos. Bolívar detiene el paso.

LA VILLA SE ESTREMECE Y CANTA
   Está próximo abrirse el telón parara para dar vista en el teatro de los grandes acontecimientos del mundo, a la hermosa escena apacible y  febril, recatada y casi heroica, en que San Cristóbal será autora protagonista del gran drama de la libertad de América. El Tormes hace rodar con impulsos regocijados que vienen de las cumbres alborozadas de los páramos, sus caudales rojizos como lluvia rodante de rubíes para alfombrar el paso del paladín. El Tamá, enhiesto y majestuoso, mudo pero soberano desde tiempo inmemorial observa. Sí, el Tamá mira estupefacto el paso del Caudillo próximo a pisar las calles de la Villeta que ha custodiado desde el comienzo de su historia. El Tamá atisba que el estandarte de Castilla  se ha de doblegar ante el arrogante vigor del hombre invencible y singular, Los cerros que conocerán los siglos del futuro como Loma de Pánaga, Loma del Viento y Loma de Pío que desgranan sus guirnaldas de rosas y margaritas desde los balcones de la esperanza, se conmueven en sus entrañas vegetales. Sacuden sus años ancestrales y riegan ramilletes florecidos por las riberas del Valle de Santiago cuyos senderos aligeran el paso del batallón de la victoria. La Machirí, que siempre ha acompañado a la Villeta en sus dolores y alborozos, ensaya tributos  de corrientes alígeras y de tenues lágrimas rojizas porque parece desgranar un rosario de exaltaciones ante el hálito del guerrero que viene coronado de mil proezas. El lecho de la aurora, el lugar por donde nace el sol, que dos décadas más tarde se bautizará con el nombre e Pirineos, trae a la memoria las estampas de las montañas de nieve y sol que el viajero enardecido de la libertad ha recorrido en sus andares por la Europa acompañado de su maestro Simón Rodríguez. Este lecho de la aurora se adereza con el perfume de los pomarrosos que parecen reventar mejor sus sazonados frutos, azucarados como miel perfumada por las hadas pródigas, y sonrosados como los claveles de la Villa sorprendida que se  asoman atónitos y sonreídos a la vera de los caminos. A lo lejos, hacia el norte, los parajes distantes parecen prorrumpir en un cántico de gloria para profetizar convictos ante el héroe que la Villa del presente será gran urbe del futuro que cantará sus victorias en tono mayor  con himnos acompasados. Todos los cerros que rodean la Villa se agigantan coronados por brillantes nubes blancas. Estas reproducen al andante cruzado de la libertad y de la gloria memorias emocionadas de cuando hace apenas pocos años admiró los oros y laureles de Napoleón coronado en Notre Dame con la corona imperial y coronado en Milán con la corona de los reyes lombardos.
  En medio de esta escena de postales, emociones y recuerdos Simón bolívar cruza el Tormes por el sitio de Puente Real, el mismo día 16 de abril en horas de la tarde. Sube por  una cuesta empinada, por los costados del Cementerio actual y cruza a la derecha buscando la Avenida San José y el pie del desfiladero de Filisco. Asciende por este desfiladero y llega a los pies de la torre de la Iglesia de San Cristóbal. Es así como este día 16 de Abril de 1813 las embrujantes Brisas del Tormes han besado por primera vez la frente nimbada de resplandores del paladín de las proezas de Venezuela y de América y los alientos de San Cristóbal se confunden con los hálitos jadeantes del gran soldado. Son las cinco de la tarde.
    Al pie de la torre de la Iglesia de San Cristóbal ubicada en la esquina sureste de la Plaza Pública de la Villa, reposa desde tiempos inmemoriales anteriores a Juan Maldonado una gran piedra. Bolívar se sube a ella y desde ese atalaya soberano arenga a sus soldados neogranadinos y venezolanos. Por vez primera en su historia, los mansos habitantes de la Villa escuchan vibrantes palabras de desobediencia al omnipotente monarca español. ¿Cosas nuevas?..... Toma Bolívar vista de la Plaza Púbica que idealmente llamaremos Plaza de la Fundación, Plaza Mayor o Plaza  de Armas y, vivamente emocionado incursiona por sus alrededores. Pasa por los sitios donde se en estos momentos la Sociedad Bolivariana y la Academia de la Historia del Táchira. De la Plaza Pública y de  los lugares nombrados, llega a la actual esquina de calle 4 con carrera 4 y, doblando un tanto a la izquierda pocos pasas, va a alojarse en la casa de la heroína tachirense María del Carmen Ramírez de Briceño, en sitio cercano a donde se ubicará en el siguiente siglo la casa de Mons. Dr. Carlos Sánchez Espejo. Es María del Carmen Ramírez de Briceño una distinguida y acaudalada dama que se habrá de inmortalizar por recibir en sus opulentas casas del Rosario de Cúcuta y San Cristóbal al Libertador de la América Hispana.
     En estos días celebramos con gran júbilo el segundo centenario de estos pasos fastos. Hoy seguimos la marcha de la patria por los senderos de la libertad y la grandeza.
    A propósito de esta primera visita del Libertador a San Cristóbal diremos que en 1813 era gobernador del Estado Táchira el general Pedro Murillo, quien legó una estela de idealismo y de acción bolivariana. El presidió el Centenario de la entrada del Libertador a nuestra ciudad. El organizó un lúcido acto en la esquina de Filisco el 16 de abril como nos los demuestra el archivo gráfico de don Luis Fossi Villasmil, y él decretó  él decretó el 16 de abril la erección de un Arco de Arco de Triunfo Bolivariano que debería erigirse en la mencionada esquina de Filisco, cruce con la Avenida Sn José por donde entró el Libertador, con la calle Villapol. Dicho Arco debería descansar sobre columnas áticas en las cuales se grabarían los nombres  de los héroes neogranadinos y venezolanos que le acompañaron en la gloriosa jornada de la Campaña Admirable, entre ellos Antonio Ricaurte, Atanasio Girardot, Rafael Urdaneta, José Félix Ribas, José María Ortega, Luciano D'Elhuyar, Fermín Ribón, Francisco de Paula Vélez, Hermógenes Masa, José Tejada, Tomás Planas, Tomás Gutiérrez, José María Mantilla, José María París, Manuel París, Pedro Alcántara, José María Ricaurte.  Al fondo   del  Arco debería aparecer el nombre Simón Bolívar con la siguiente leyenda: Entró por primera vez a esa ciudad el 16 de abril de 1813 a las 5 de la tarde. Así fue el general Pedro Murillo quien organizó el primer centenario de la entrada de Bolívar a San Cristóbal. Hoy somos nosotros.  Es la Academia de Historia del Táchira, es la  Sociedad Bolivariana y todo el pueblo del Táchira actual quienes celebramos el segundo centenario e la entrada del Libertador.

CONTINUACIÓN  DE BOLIVAR EN EL TACHIRA
Querida ciudad de San Cristóbal. Sí, es un gran gozo exultante para vos y para vuestras  generaciones futuras el haber recibido esta triunfal visita del 18 de abril de 1813. Desde este día luciréis en las  páginas de la Historia de Venezuela como villa de abolengo. Desde este día entráis en la historia de la independencia Venezuela. Después de esta prodigiosa gesta  vendrán días más significativos y gloriosos para vos. Vendrán los escritores, los historiadores y los poetas del futuro que estamparán en vivos párrafos y vibrantes  estrofas vuestras grandezas y vuestra vocación por la causa bolivariana de la libertad.
   Continuando con nuestra narración militar, diremos que Bolívar pernoctó esta noche  del 16 de abril en la casa de María del Carmen Ramírez de Briceño. No  puede demorarse mucho tiempo en la Villa, porque necesita explorar los lugares de campaña y las condiciones del ejército patriota. Por ello parte muy de mañana del día 17 para la ciudad de La Grita. El itinerario seguido nos lo vuelve a señalar el profesor José García Rodríguez: San Cristóbal, Táriba, Lobatera, Los Horcones, Arcabucos, El Zumbador, Yerba  Buera, El Cobre, Angostura y la Grita. En esta forma Bolívar recorre todo el centro del Táchira, como si su persona si sus luminosas y  vibrantes ideas regaran toda nuestra tierra de sus predicciones. Al llegar a La Frita el día 17 se entera de que el Coronel Don Manuel del Castillo y Rada  junto con los competentes oficiales Atanasio Girardot y Francisco de Paula Santander han obligado a don Ramón Correa - derrotándolo -  a abandonar el sitio de Angostura  a huir hacia Bailadores y Mérida. En la Grita  Bolívar y del Castillo  no han logrado ponerse de acuerdo. Del Castillo se niega a proseguir más adelante y así se lo hace saber al Congreso de la Unión de la Provincias de la Nueva Granada. Hay deserción en las tropas patriotas debido a estas desavenencias. Es cuando Rafael Urdaneta exclama ante Bolívar: General, si con dos hombres basta para emancipar la patria, pronto estoy a acompañar a Ud. En La Grita Bolívar es llevado por el padre Frenado José García, de la heroica y gloriosa estirpe de los García de  Hevia, al Llano de la Santa Cruz. Allí hace gran demostración de su fe religiosa ante el Santo Cristo del milagro de Tadea en La Grita. Luego se aloja en la Casa de Balcón del padre Fernando José García y regresa a Cúcuta a esperar el tan ansiado permiso de la Unión Neogranadina. El retorno lo hace por el mismo corazón de la verde y espesa geografía tachirense: Angostura, Yerba Buena, el Zumbador, El Palmar, Mesa de Laura, La Raya, El Llano de Codero, Llanitos, San Cristóbal. Capacho  San Antonio. Nuevamente el Libertador ha recorrido el corazón de la geografía tachirense. El notable historiador Juan Nepomuceno Contras Serrano, Hijo i Ilustre de San Antonio y Miembro de la Academia Nacional de la Historia, nos cuenta en su conferencia “Contactos de Libertador con San Cristóbal”, que a su regreso Bolívar acampa en el sitio de Llanitos, entre el Llano de Cordero y San Cristóbal, en la finca opulenta que allí tiene el notable caballero trujillano don Manuel Briceño Altuve. Este caballero da a Bolívar y a sus acompañantes un exquisito almuerzo, de todo lo cual queda Bolívar muy agradecido. Don Manuel  Briceño Altuve, según nos reporta el ilustra Académico  doctor  Aurelio Ferrero Tamayo en la Revista de la Sociedad  Bolivariana del Táchira correspondiente a Julio de 1986 Nº 2, en su trabajo intitulado “El Libertador en San Cristóbal”, es un caballero trujillano que en 1813 tenía 34 años, y que estaba casado con una  parienta del prócer colombiano Francisco de Paula Santander  que se llamaba Ana Francisca Claveau Fortul, la cual era hija de francés Pedro Claveau y de Teresa Fortoul Santander.  El matrimonio se había efectuado en 1804 en la Villa del Rosario de Cúcuta.

LA CAMPAÑA ADMIRABLE
            Una vez en Cúcuta Bolívar sigue en espera del ansiado permiso del Congreso Neogranadino para invadir a Venezuela. En mayo llega  la autorización  para cuya  obtención  ha sido muy valiosa la gestión del Dr. Cristóbal Mendoza. Recibida dicha autorización para  invadir las Provincias de Mérida y Trujillo, gran a animación reina en las calles de la Villa de San José de Cúcuta el día 10 de mayo, pues esta fecha es la señalada para que Bolívar presente ante la sala del Concejo su juramento de proceder bajo las órdenes del Congreso de la Unión de Provincias Unidas de  la Nueva Granada su fidelidad a la causa de la libertad para invadir a Venezuela. Célebre momento es éste pues señala el inicio de la gran fraternidad que habrá de establecerse entre los dos países de Venezuela y la Nueva Grand, fraternidad  que se mantendrá a lo largo de todos los avatares políticos de dos décadas hasta 1830. Se presenta el paladín ante la Sala del Concejo de Cúcuta con una brillante escolta presidida por Atanasio Girardot, José Félix Ribas y Rafael Urdaneta. Prestado el juramento todo  está listo para la marcha. Santander no sigue a Bolívar. Queda defendiendo la Villa de  San José de Cúcuta con un contingente de 290 hombres. Tiene que defenderla  ante las atrocidades de Bartolomé Lizón quien comete numerosos crímenes, entre ellos el sacrificio de la dama Mercedes Abrego de Reyes por el solo delito de haber bordado una casaca par e Libertador Simón Bolívar.
    El genio caraqueño ve y siente cumplidas sus esperanzas de invadir a Venezuela para su redención. A fin de rescatarla de las atrocidades de su enemigo Domingo Monteverde. Sale de Cúcuta  la fecha del 14 de mayo y ese mismo día está en San Cristóbal. Nuestra Villa se convierte en lo que más tarde  señalará el Dr. Ramón J.  Velásquez, en sitio de estación para la tregua. Porque la Campaña Admirable se compone de dos gestas guerras, de un ángulo victorioso. Primero es la Campaña del Bajo Magdalena. Después es la Campaña de Venezuela. San Cristóbal está en el Centro de las dos campañas. Y el corazón geográfico del Táchira es el inicio del camino de la segunda gesta. El cruzado de la gloria sigue su camino. Sigue por  La Grita y Bailadores y entra a Mérida el 23 de mayo. Allí recibe del ilustre Ayuntamiento el título de Libertador. El  mismo será ratificado en Caracas en la Iglesia de San Francisco por un grupo de autoridades y notables el día 14 de octubre. De Mérida sigue en marcha triunfal a  Trujillo donde lanza su Decreto de Guerra a Muerte. Este decreto ha desatado muchas consideraciones y suspicacias  analíticas respecto a la personalidad y sentimientos de Bolívar. Pero si a hoy día contemplamos el verdadero y real panorama en que se encontraba Venezuela en aquellos  terribles y azarosos días, daremos toda la razón al Libertador. La causa de la caída de la primera república no había sido solamente la superioridad numérica de las fuerzas de Domingo Monteverde. No  a esta causa se sumaban poderosas  causas de índole intelectual y  de fanatismo. Los realistas se habían valido de la ignorancia del pueblo para envenenar sus pensamientos y decisiones. Lo habían corrompido con absurdos argumentos de fidelidad al rey y mentiras religiosas. Y ante estas falsas elucubraciones el pueblo había sucumbido y no aceptaba otra ideología que no fuese su obediencia y sumisión a la causa del monarca. Era necesaria una medida poderosa y definitiva que inclinase la balanza de los pensamientos y sentimientos hacia la causa de la independencia sin dudas ni vacilaciones, sino de una forma enérgica y definitiva. Y esta forma enérgica, definitiva y necesaria era el Decreto de Guerra a Muerte.
   Sigue Bolívar a Carache, Niquitao,  los Horcones, Taguanes y Caracas donde entra el 7 de agosto. Guillermo Morón nos resume toda la epopeya en estos párrafos: “Si toda la  acción militar ha pasado a la historia como  “Campaña Admirable”, los combates sobresalientes fueron. 1) Niquitao, cerca de Trujillo el 2 de Julio en que el  coronel José Félix Ribas triunfa sobre el coronel realista José  Martí;  2) Los Horcones, cerca de Barquisimeto el 23 de Julio donde el mismo Ribas derrota  al coronel Francisco Oberto; 3)Taguanes, entre San Carlos y Valencia el 23 de Julio donde Simón Bolívar  derrota al coronel Julián Izquierdo, quien herido en la batalla se traslada a San Carlos, donde muere:  Esta victoria es la más completa de toda la Campaña. Monteverde, que se halla en Valencia, apenas tiene tiempo de huir hacia Puerto Cabello, abandonando aquella ciudad y dejando franco el camino a Caracas”. La Campaña Admirable es el primer paso majestuoso del Libertador Simón Bolívar hacia el Olimpo de los héroes homéricos.
    Finalizando con Arcadio Quintero Peña anotaremos: “En menos de tres meses, después de atravesar centenares de leguas, desbaratando a un enemigo doce veces superior, cuatro Provincias, Mérida, Trujillo, Barinas y Caracas y las dos principales ciudades de la República se veían libres; el ejército patriota elevado a más de tres mil hombres, si mal vestidos bien municionados, y Monteverde, en fin, encerrado con espanto en Puerto Cabello, acosado por las divisiones de Urdaneta y Girardot.
    Admirable Campaña que, guardadas las proporciones, podría resistir un paralelo con la primera campaña de Italia por Napoleón, y cuyos hechos, dice O’Leary, ·más tarde se mirarán  como fabulosos, como exageraciones de la historia.

Para regresar al blog de la academia use el botón regresar de su navegador en la esquina superior izquierda